16.    MARAVILLOSA ENSEÑANZA DADA POR JESUS A SUS APOSTELES ACERCA DE LA CONVERSION AL BIEN

Un día Jesús convocó a sus discípulos y subieron a la montaña,.  y cuando él se hubo sentado allí, sus discípulos se acercaron a él, y él abrió su boca y los instruyó, diciendo: <<Grandes son los beneficios que Dios ha concedido sobre nosotros, por lo que es necesario que lo sirvamos con corazón sincero. Y así como el vino nuevo se guarda en recipientes nuevos, así también debéis vosotros convertiros en hombres nuevos, si vais a contener la nueva doctrina que saldrá de mi boca. Verdaderamente os digo, que así como un hombre no puede ver con sus ojos al cielo y la tierra al mismo tiempo, así es imposible amar a Dios y al mundo.

Ningún hombre en su sano juicio serviría a dos amos que están en enemistad el uno con el otro; ya que si uno os amara, el otro os odiaría. Así os digo en verdad que vosotros no podeís servir a Dios y al mundo, ya que el mundo consiste en falsedad, codicia y maldad. Por tanto no podéis hallar reposo en el mundo, sino más bien persecución y perdición. Así que servid a Dios y despreciad al mundo, ya que así encontraréis reposo para vuestras almas. Escuchad mis palabras, ya que os hablo con la verdad.

En verdad, bienaventurados sean los pobres que odian verdaderamente en esta vida terrenal, ya que ellos serán consolados. Bienaventurados sean los pobres que odian verdaderamente las delicias del mundo, ya que ellos abundarán en las delicias del reino de Dios.

En verdad, bienaventurados sean los que comen a la mesa de Dios, porque los ángeles les atenderán y servirán.

Vosotros estáis viajando como peregrinos. ¿Se carga el peregrino a sí mismo con palacios y campos y otras cosas mundanas en el camino? Claro que no; sino que él carga cosas ligeras y valiosas por su utilidad y conveniencia en el camino. Esto debería ser un ejemplo para vosotros; y si deseáis otro ejemplo, yo os lo diría, para que podáis hacer como os digo. No hagáis pesados vuestro corazones con deseos mundanos, diciendo: "¿Quién nos vestirá?", o "¿Quién nos dará de comer?"; sino mejor ved a las flores y los árboles, con las aves, a quienes Dios nuestro Señor vistió y alimentó con mayor gloria que toda la gloria de Salomón. Y El es capaz de alimentarnos, así, el Dios que os creó y os llamó a Su servicio.; Quien durante 40 años hizo que el maná descendiera del cielo para Su pueblo, Israel, en el desierto, y no dejó que sus ropas se volvieran viejas ni gastadas, siendo ellos 640.000 hombres, mujeres y niños. Verdaderamente yo os digo, que el cielo y la tierra perecerán, y sin embargo Su misericordia sobre aquéllos que le escuchan no perecerá. Pero los ricos del mundo, en su prosperidad, están hambrientos y perecerán. hubo un hombre muy rico cuyos ingresos se incrementaban, y decía: "¿Qué haré, oh alma mía? Voy a derribar mis graneros porque son pequeños, y construiré unos nuevos y más grandes: ¡así triunfarás, alma mía!" ¡Oh hombre desgraciado!, ya que esa noche él murió. El debería haberse preocupado por los pobres, y haberse procurado amigos, con limosnas de las riquezas impías de este mundo, ya que ellos traen tesoros en el reino de los cielos.

Decidme, os ruego, si vosotros dieseis vuestro dinero al banco de un publicano, y él os devolviese diez  veces y 20 veces más dinero, ¿acaso no le daríais a ese hombre todo lo que tuvieseis? Pero yo os digo, en verdad, que cualquier cosa que deis y entreguéis por amor a Dios, la recibiréis de vuelta multiplicada 100 veces, y duradera por toda la vida. Ved entonces cuánto debéis conformaros para servir a Dios>>.



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