obedece a su padre y a su madre"; entonces Dios ordenó que el hijo desobediente ha de ser apedreado por la gente, con ira, a las puertas de la ciudad. ¿Y ahora nos  ordenas odiar al padre y a la madre?>>.

Jesús respondió: <<Cada palabra mía es cierta, ya que no es mía, sino de Dios, Quien me envió a la casa de Israel. Por lo tanto os digo que todo lo que vosotros poseéis Dios os lo ha concedido; y así, ¿qué es más precioso, el don o el donador? Cuando tu padre y tu madre, con toda otra cosa, sean un obstáculo para ti en el servicio de Dios, abandónalos como enemigos. ¿No le dijo Dios a Abrahán: "Vete de la casa de tu padre y de tus parientes, y ven a vivir en la tierra que Yo te daré a ti y a tu descendencia"? ¿Y por que dijo esto Dios? Porque el padre de Abrahán era un hacedor de ídolos, que hacía y adoraba Dioses falsos. De allí que hubiera enemistad entre ellos, tanto que el padre quiso quemar al hijo>>.

Pedro contestó: <<Verdaderas son tus palabras; por lo tanto te ruego que nos cuentes cómo burló Abrahán a su padre>>.

Jesús contestó: <<Abrahán tenía siete años cuando empezó a buscar a Dios. Así, un día dijo a su padre: "Padre, ¿qué hizo al hombre?".

El padre tonto respondió: "El hombre; ya que yo te hice a tú, y mi padre me hizo a mí".

Abrahán dijo: "Padre no es así; ya que yo oí a un hombre viejo llorar y decir: "Oh Dios mío, ¿por qué no me has dado hijos?".

Su padre contestó: "Es verdad, hijo mío, que Dios ayuda al hombre a que haga hombres, pero el no pone sus manos en ello; sólo es necesario que el hombre venga a rezarle a su Dios y le dé sus corderos y ovejas, y su Dios le ayudará":

Abrahán respondió: ¿Cuántos Dios, hay padre?".El viejo contesto: "Son infinitos en número, hijo mío". Entonces dijo Abrahán: "Oh padre, ¿qué haré si sirvo a un Dios y otro me desea el mal porque yo no le sirvo a él? De alguna manera habría discordia entre ellos, y así surgirá la guerra entre Dioses. Peso si, acaso, el Dios que me desea el mal mata a mi propio Dios, ¿qué haré? Es cierto que él me matará a mí también".

El viejo, riendo, contesto: "Oh hijo, no tengas miedo, ya que ningún Dios le hace la guerra a otro Dios; no. En el gran templo hay mil Dioses con el gran Dios Baal, y yo tengo ahora 70 años, y sin embargo nunca he visto que un Dios golpea a otro Dios. Y seguramente todos los hombres no sirven a un solo Dios, sino un hombre a uno, y oro hombre a otro Dios".

Abrahán respondió: "Así, entonces, ¿ellos tienen paz entre ellos?". Dijo el padre: "Sí". Entonces dijo Abrahán: "Oh padre, ¿Cómo son los Dioses?". El viejo contestó: "Tonto, cada día yo hago un Dios, el cual vendo a los demás para comprar yo el pan, ¡y tú no sabes como son los Dioses!". Y entonces en ese momento estaba él haciendo un ídolo. "Este", dijo él, "es de manera de palma, ése es de olivo, aquél pequeño es de marfil; ¡vé qué bien hecho está! ¿No parece como si estuviera vivo? Ciertamente, ¡solo le falta respirar!.

Abrahán replicó: "Y entonces padre, ¿los Dioses no respiran? ¿Entonces cómo dan ellos el aliento? Y estando sin vida, ¿cómo dan ellos la vida? Es cierto, padre, que éstos no son Dios".

El anciano se enojó por estas palabras, diciendo: "Si tuvieras edad para entender, te rompería yo la cabeza con esta hacha; pero ten cuidado, ¡porque tú no tienes entendimiento!"


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