Entonces dijo Abrahán: "¿Qué debo hacer, para servir al Dios de los ángeles y los santos Profetas?". El ángel respondió: "Vé a esa fuente y lavaté, ya que Dios desea hablar contigo":Abrahán dijo: "Ahora, ¿cómo he de lavarme?".

Entonces el ángel se presentó ante él como un apuesto joven, y se lavo en la fuente, diciendo:_ "Haz tu a tu vez lo mismo, oh Abrahán". Cuando Abrahán se hubo lavado, el ángel dijo: "Sube a esa montaña, ya que Dios desea hablar contigo allí".

El subió a la montaña como el ángel le dijo, y habiéndose sentado sobre sus rodillas, él se dijo: "¿Cuándo me hablará el Dios de los ángeles?".

El oyó que era llamado con una voz amable: "¡Abrahán!". Abrahán contestó: "¿quién me llama?". La voz respondió: "Yo soy tu Dios, oh Abrahán". Abrahán, lleno de temor, inclinó su cara hacia la tierra, diciendo: "¿Cómo ha de escucharte tu siervo, el cual es polvo  y ceniza?".

Entonces dijo Dios. "No temas, sino levántate, ya que Yo te he escogido como siervo Mío, y Yo deseo bendecirte y hacer que te multipliques en un gran pueblo. Por lo tanto véte de la casa de tu padre y de tus parientes, y vé a vivir a la tierra que Yo de daré a ti y a tu descendencia".

Abrahán respondió: "Todo lo haré, Señor; pero cuídame que ningún otro Dios vaya a lastimarme".

Entonces Dios hablo, diciendo: "Yo soy el Dios único, y no hay otro Dios más que yo. Yo derribo, y sano; Yo mato, y doy la vida; Yo envío al infierno, y saco de allí; y nadie es capaz de librarse de Mis manos por sí mismo". Entonces Dios le dio el Convenio de la circuncisión; y así nuestro padre Abrahán conoció a Dios>>.

Y habiendo dicho esto, Jesús levantó sus manos, diciendo: <<A Ti sean dados el honor y la gloria, oh Dios. ¡Así sea!>>.

CAPÍTULO 30

Jesús fue a  Jerusalén, cerca de la Senofegia (Tabernáculos), una fiesta de nuestra nación. Los escribas y fariseos habiendo percibido esto, se aconsejaron para atraparlo en las palabras de él.

Entonces, vino a él un doctor, diciendo: <<Maestro, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna?>>.

Jesús contestó: <<¿Cómo está escrito en la Ley?>>. El tentador contestó, diciendo: <<Ama al Señor tu Dios, y a tu prójimo, amarás a Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón y tu mente, y a tu prójimo como a tú mismo>>.

Jesús respondió: <<Has respondido bien; por lo tanto ve y hazlo así, digo, y tendrás vida eterna>>.

El le dijo: <<¿Y quién es mi prójimo?>>. Jesús respondió: <<Un hombre bajaba de Jerusalén para ir a Jericó, una ciudad reconstruida bajo una maldición. Este hombres en el camino fue atrapado por ladrones, herido y desvestido; partiendo después ellos, dejándolo medio muerto.  Sucedió que allí paso (también) un samaritano, quien, viendo al hombre herido, se movió a compasión, y se apeó de su caballo, y tomó al hombre herido y lavó sus heridas con vino, y las untó con bálsamo, y vendándole las heridas y consolándolo, lo colocó sobre su propio caballo. Entonces habiendo, llegado en la noche a la posada, lo entregó a cargo del posadero. Y cuando se levantó en la




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