mañana, dijo "Cuida de este hombre, y te pagaré de todo". Y habiendo entregado cuatro piezas de oro al enfermo para el posadero, dijo él: "Alegrate, ya que regresaré pronto y te llevaré a mi propia casa>>.

<<Díme>>, dijo Jesús, <<¿Cuál de estos fue el prójimo?>> El doctor respondió: <<El que mostró misericordia>>. Entonces dijo Jesús: <<Has respondido correctamente; por lo tanto ve tú y actúa similarmente>>. El doctor partió confundido.

CAPÍTULO 31

Entonces se acercaron a Jesús los sacerdotes, y dijeron: <<Maestro, ¿es lícito dar tributo al César?>>. Jesús volteó hacia Judas, le dijo: <<¿Tienen algo de dinero?>>. Y tomando una moneda en su mano, Jesús se volvió hacia los sacerdotes, y les dijo: <<Esta moneda tiene una imagen; decídme: ¿De quien es esta imagen?>>.

Ellos respondieron: <<Del César>>.<<Dad por lo tanto>>, dijo Jesús, <<al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios>>.

Entonces ellos partieron confundidos. Y hé aquí que se acercó un centurión, diciendo: <<Señor mi hijo está enfermo; ¡Ten piedad de mi vejez!>>. Jesús respondió: <<¡Que el Señor Dios de Israel tenga misericordia de Ti!>>.

El hombre se iba; y Jesús dijo: <<Espérame, ya que iré a tu casa, para rezar por tu hijo>>. El centurión respondió: <<Señor, yo no soy digno de que tú, un Profeta de Dios, vengas a mi casa; es suficiente par a mí la palabra que has dicho para curar a mi hijo; ya que tu Dios te ha hecho señor sobre toda enfermedad, tal como me lo dijo Su ángel en mi señor>>. Entonces Jesús se maravillo grandemente, y volviéndose hacia la multitud, dijo: <<Ved a este extranjero, ya que él tiene más fe que todos los que he encontrado en Israel>>. Y volteando hacia el centurión, dijo: <<Ve en paz, ya que Dios, por la gran fe que El te ha dado, ha concedido la salud a tu hijo>>.

El centurión se fue, y en el camino se encontró a sus sirvientes, quienes le anunciaron cómo había sido sanado su hijo.

El hombre respondió: <<¿A qué hora lo dejó la fiebre?>>. Ellos dijeron: <<Ayer, ala hora sexta, la calentura lo dejó>>. El hombre supo que cuando Jesús dijo: <<El Señor Dios de Israel tenga misericordia de ti>>, su hijo recibió la salud. Entonces el hombre creyó en nuestro Dios, y habiendo entrado a su casa, rompió en pedazos todos sus ídolos, diciendo: <<Sólo hay el Dios de Israel, el Dios Verdadero y Vivo>>. Por lo tanto dijo él: <<Nadie que no adore al Dios de Israel comerá de mi pan>>.

CAPÍTULO 32

Un erudicto de la Ley invitó a Jesús a cenar, para tentarlo, Jesús llegó allí con sus discípulos, y muchos escribas, para tentarlo, le esperaban en lacas. Entonces, los discípulos se sentaron a la mesa sin lavarse las manos. Los escribas llamaron a Jesús, diciendo: <<¿Por qué tus discípulos no observan las tradiciones de nuestros mayores, ya que o se lavan sus manos antes de comer pan?>>.

Jesús contestó: <<Y yo os pregunto, ¿porqué causa habéis anulado vosotros el precepto de Dios para observar vuestras tradiciones? Vosotros decís a los hijos de padres pobres: "Ofreced y haced votos al templo". Y ellos hacen ofrendas de lo poco que tienen para mantener a sus padres. Y cuando sus padres desean tomar dinero, los hijos gritan: "Este dinero está consagrado a Dios", por lo cual sufren los padres. Oh falsos escribas, hipócritas, ¿usa Dios este dinero? Seguramente no, ya que

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