habló de esos tales el Profeta David: "El tonto ha dicho en su corazón: "No hay Dios, por lo tanto son ellos corruptos y se han vuelto abominables, sin uno de ellos que haga el bien".

Haced oración incesantemente, oh discípulos míos, para que podáis recibir. Ya que el que busca encuentra, y al que toca se le abre, y el que pide recibe. Y en vuestra oración no busqueís el mucho hablar, ya que Dios mira al corazón, como dijo El a través de Salomón: "Oh siervo Mío, dáme tu corazón". En verdad os digo, como Dios vive, que los hipócritas hacen mucha oración en todas partes de la ciudad para ser vistos y tenidos por santos por la multitud; pero sus corazones están llenos de maldad, y por lo tanto ellos no quieren  decir lo que ellos piden. Es necesario que digáis vuestra oración concientemente si queréis que Dios la reciba. Ahora decidme: ¿quién iría a hablar con el gobernador romano o con Herodes, sin haber primero dispuesto su mente acerca de a quién va a ver, y lo que va hacer? Seguramente nadie. y si el hombre así para hablar con un hombre, ¿qué habría de hacer el hombre para hablar con Dios, y pedir de El misericordia para sus pecados, y al mismo tiempo agradecerle por todo lo que El le ha dado?

Verdaderamente os digo, que muy pocos hacer verdadera oración, y por lo tanto Satanás tiene poder sobre ellos, ya que Dios no quiere a aquéllos que lo honran con su labios; quienes en el templo piden misericordia (con) sus labios, y su corazones gritan por justicia.Así como El dijo a Isaías el Profeta: "Llevate a este pueblo que me hace enojar, ya que con sus labios ellos Me honran, pero su corazón está lejos de Mí". En verdad os digo que aquél que va a hacer oración sin consideración se burla de Dios.

Ahora, ¿quién iría a hablar con Herodes dándole la espalda, y por lo tanto hablando bien de Pilato el gobernador, al cual él odia a muerte? Seguramente nadie. Sin embargo no es menos lo que hace el hombre que va a hacer oración y no se prepara a sí mismo. El le vuelve la espalda a Dios y le da la cara a Satanás y habla bien de él. Ya que en su corazón está el amor a la iniquidad, de la cual no se ha arrepentido él.

Si alguno, habiéndote lastimado, te dijera con sus labios: "Perdóname", y con sus mansos te diese un golpe, ¿cómo podrías perdonarle? Aun así tendrá Dios misericordia de aquéllos que con sus labios dicen: "Señor, ten piedad de nosotros", y con su corazón aman la iniquidad y piensan en nuevos pecados>>.

CAPÍTULO 37

Los discípulos lloraban por las palabras de Jesús y le rogaron, diciendo: <<Señor, enséñanos a hacer oración>>.

Jesús respondió: <<Considerad qué harías si el gobernador romano os aprehendiese para daros muerte, y haced eso mismo cuando vayaís a hacer oración. Y dejad que vuestras palabras sean éstas: "Oh Señor nuestro Dios, santificado sea Tu Nombre, venga a nosotros Tu Reino, hágase siempre Tu Voluntad, y así como es hecha en el cielo sea hecha en la tierra; dános hoy el nosotros, y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal, ya que sólo Tú eres Dios, a Quien pertenecen la Gloria y el Honor por siempre>>.

CAPÍTULO 38

Entonces dijo Juan: <<Maestro, déjanos lavarnos como lo ordenó Dios a través de Moisés>> Jesús dijo: <<¿Creéis acaso que yo vengo a destruír la Ley y los Profetas? En verdad os digo, como vive Dios, que yo no vengo a destruirla, sino más bien a cumplirla. Pues todo Profeta ha observado la Ley de Dios Presencia está sometida mi alma, nadie que rompa el más mínimo precepto


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