puede estar complaciendo a Dios, sino que será el más humillado en el Reino de Dios, ya que él más grave pecado. Pero os hago que atestigueis que es necesario observar lo que Dios dijo a través de Isaías el Profeta, con estas palabras: "Lávate y se limpio, llévate de ante Mi vista tus pensamientos".

Verdaderamente os digo, que toda el agua del mar no lavará a aquél cuyo corazón a las iniquidades. Y además os digo, que nadie hará oración complaciendo a Dios si el no esta lavado, sino que cargará su alma con pecado similar al de la idolatría.

Creédme, en realidad, que si el hombre hiciera oración a Dios como es debido, él obtendría todo lo que pidiera. Recordad a Moisés el siervo de Dios, quien con su oración castigó a Egipto, abrió el Mar Rojo, y allí ahogó al Faraón y a su ejército. Recordad a Josúe, quien hizo que el sol se detuviera; Samuel, quien derrotó con el temor a la innumerables huestes de los filisteos; Elías, quien hizo descender fuego del cielo; Eliseo resucitó a un muerto; y así tantos otros santos Profetas, quienes por medio de la oración obtenían todo lo que querían. Pero esos hombres ciertamente no buscaban sus propios intereses, sino sólo Dios y Su Honor>>.

CAPÍTULO 39

Entonces dijo Juan: <<Bien has hablado, oh maestro, pero todavía no sabemos cómo pecó de soberbia el hombre>>.

Jesús contestó: <<Cuando Gabriel hubo expulsado a Satanás, y el ángel Gabriel hubo purificado esa masa de tierra donde escupió Satanás, Dios creo todo lo que vive, tanto los animales que vuelan como aquellos que caminan y nada, y El adomó el mundo con todo lo que éste tiene. Un día Satanás se acercó a las puertas del Paraíso, y viendo a los caballos que comían pasto, y que por lo tanto sería bueno para ellos que pisotearon ese pedazo de tierra de tal manera que ya no sirviese para nada. Los caballos se alborotaron e impetuosamente se pusieron a correr sobre esa masa de tierra que yacía entre lirios y rosas. Entonces Dios le dio espíritu a aquella porción impura de tierra sobre la que estaba el esputo de Satanás, y que Gabriel le había quitado a la masa; e hizo surgir al perro, el cual, ladrando, llenó de temor a los caballos, y ellos huyeron. Entonces Dios le dio su alma al hombre, mientras todos los santos ángeles cantaban: "Bendito será Tu santo Nombre, oh Dios nuestro Señor".

Adán, habiéndose levantado sobre sus pies, vio en el aire una escritura que brillaba como el sol, que decía: "Hay solamente un Dios. Mohammed es el Mensajero de Dios. Entonces Adán abrió su boca y dijo: "Te agradezco, oh Señor mi Dios, por haberte designado crearme; pero dime, Te lo ruego, qué significa el mensaje de estas palabras: "Mohammed es el Mensajero de Dios" ¿Ha habido otros hombres antes que yo?".

Entonces dijo Dios: "Bienvenido seas, oh Mi siervo Adán. Te digo que tu eres el primer hombre a quien Yo he creado. Y al que tu has visto (mencionado) es tu hijo, quien vendrá al mundo dentro de muchos años, y será Mi mensajero, para el cual he creado Yo todas las cosas; el cual dará luz al mundo cuando él venga; cuya alma fue puesta en un esplendor celestial 60.000 años antes de que Yo hiciese todo".

Adán rogó a Dios, diciendo: "Señor, concédeme esta escritura sobre las uñas de mis manos". Entonces Dios le dio al primer hombre sobre sus pulgares ese escrito: sobre la uña del pulgar de la mano derecha decía: "Hay solamente un Dios"; y sobre la uña del pulgar de la izquierda decía: "Mohammed es el Mensajero de Dios". Entonces con afecto paternal el primer hombre besó estas palabras, y se frotó los ojos, y dijo: "Bendito sea el día cuando vengas al mundo".


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