Entonces respondió Jesús: En verdad os digo, que Satanás siempre busca anular las leyes de Dios; y por lo tanto el con sus seguidores, los hipócritas y los pecadores – los primeros con falsa doctrina, los últimos con mala vida – han contaminado hoy casi todas las cosas, de forma que difícilmente puede hallarse la verdad. ¡Ay de los hipócritas!, ya que las alabanzas de este mundo se convierten para ellos en insultos y tormentos del infierno.

Por lo tanto os digo que el Mensajero de Dios es un esplendor que dará felicidad a todo lo que Dios ha hecho, ya que él está adornado con el espíritu de caridad y misericordia, el espíritu de justicia y piedad, el espíritu de gentileza y paciencia, que él ha recibido de Dios tres veces más de lo que El ha dado a todas sus criaturas. ¡Oh tiempo bendito, cuando él venga al mundo! Creedme que yo lo he visto y le he rendido homenaje, así como todo Profeta que lo ha visto, viendo que su espíritu Dios les da a ellos el don de profecía. Y cuando yo lo vi mi alma se llenó de consuelo, diciendo: "Oh Mohamed. Dios está contigo, y que El me haga digno de desata la cinta de tu sandalia, ya que obteniendo esto yo seré un gran Profeta y santo de Dios".

CAPÍTULO 45.

Entonces vino el ángel Gabriel a Jesús, y le habló en tal forma que nosotros también oímos su voz, que dijo:" Levántate y ve a Jerusalén".

Por ello Jesús partió y subió a Jerusalén, Y el sábado él entró en el templo, y empezó a enseñar a las gentes. Entonces las gentes corrieron juntas al templo, con el sumo pontífice y los sacerdotes, quienes se acercaron a Jesús, diciendo: "Oh maestro, se nos ha dicho que tú hablas mal de nosotros; así que cuídate, no vaya a ser que un mal caigo sobre ti".

Jesús respondió: "En verdad os digo qe yo hablo mal de los hipócritas, por lo tanto si vosotros sois hipócritas yo hablo contra vosotros".

Dijo Jesús: Verdaderamente os digo, que el que hace una buena obra para que los hombres lo vean, él es un hipócrita, puesto que en tanto que su obra no penetra el corazón que los hombres no pueden ver, y así deja allí todo pensamiento sucio y toda lujuria impura. ¿Sabéis quién es un hipócrita? El que con su lengua sirve a Dios, pero su corazón sirve a los hombres. ¡Oh, hombre miserable!, ya que al morir pierde toda su recompensa. Y acerca de esto dijo el Profeta David: "no pongáis vuestra confianza en los príncipes, ni en los hijos de los hombres, en quienes no hay salvación; ya que al morir sus ideas parecen ". No antes de la muerte ellos se hallan privados de la recompensa, ya que "el hombre es", como dijo Job el Profeta de Dios, "inestable, así que él nunca continúa en un estado". Así que si hoy él te alaba, mañana estará dispuesto a despojarte. Como Dios vive, ante Cuya Presencia comparezco, el hipócrita es un ladrón y comete sacrilegio, tanto que él hace uso de Ley para parecer bueno, y roba el honor de Dios, a Quien pertenecen solamente la alabanza y el honor por siempre. Además os digo, que el hipócrita no tiene fe, ya que si él creyera que Dios ve todo y con terrible juicio castigará la maldad, él lo mantiene lleno de iniquidad. En verdad os digo, que el hipócrita es como un sepulcro, que por fuera es blanco, pero dentro está lleno de putrefacción y gusanos. Así entonces si vosotros, oh sacerdotes, hacéis todo para complacer a los hombres, y habéis puesto a Dios fuera de vuestra mente; entonces yo grito contra vosotros que sois hijos del Demonio, y no hijos de Abraham, el cual dejó la casa de su padre por amor a Dios, y estuvo dispuesto a sacrificar a su propio hijo. ¿Ay de vosotros, sacerdotes y doctores, si es que lo sois, ya que Dios os arrebatará el sacerdocio!".




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