CAPÍTULO 46.

Otra vez habló Jesús diciendo: "os pongo un ejemplo. Había un terrateniente que plantó una viña, e hizo un arriate para ella con el fin de que no fuese pisoteada por las bestias. Y en medio de ella construyó él una prensa para vino, y entonces la dejó encargada a un trabajador. Entonces cuando llegó el tiempo para recoger el vino él envió a sus sirvientes; a quienes cuando los vieron los trabajadores, ellos apedrearon a algunos y quemaron a algunos, y a otros los abrieron con cuchillo. Y esto lo hicieron muchas veces. Decidme, ¿Qué hará el dueño de la viña a los trabajadores?. Todos contestaron "De mala  manera los hará perecer, y su vida será dada a otros trabajadores".
Por lo tanto dijo Jesús: "No sabéis que la vida es la casa de Israel, y los trabajadores son las gentes de Judea y Jerusalén? ¡Ay de vosotros!, ya que Dios está airado contra vosotros, que habéis matado, abriéndolos, a tantos Profetas de Dios; tanto que en el tiempo de Ahab no se encontraba ni uno que sepultase a los santos de Dios"
Y cuando él hubo dicho esto los sacerdotes principales quisieron atraparlo, pero ellos temieron a las gentes del pueblo, que lo alababan. Entonces Jesús, viendo una mujer que desde su nacimiento había quedado con la cabeza doblada hacia el suelo, dijo: "levanta tu cabeza, oh mujer, en el nombre de nuestro Dios, para que estos sepan que yo hablo la verdad, y El quiere que yo la anuncie". Entonces la mujer se enderezó completamente, ensalzando a Dios.

El jefe de los sacerdotes gritó, diciendo: "Este hombre no es enviado de Dios; ya que vemos que él no guarda el descanso del sábado, pues hoy él ha curado a una persona enferma".

Jesús respondió: "Ahora decidme, ¿no es lícito hablar en el sábado, y hacer oración para la salvación de otros??Y quién de vosotros que si su asno o su buey cayera en sábado en un hoyo, no lo sacaría d allí aunque sea sábado? Seguramente ninguno. ¿Y habré entonces roto el día sábado por haber dado la salud a una hija de Israel? ¡De seguro, aquí se conoce tu hipocresía! ¡Oh, cuántos hay hoy que temen que una paja lastime el ojo ajeno, mientras que una viga está lista para cortar sus propias cabezas!¡Oh cuántos hay que temen a una hormiga, pero no huyen de un elefante!".

Y habiendo dicho esto, él se fue del templo. Pero los sacerdotes furiosos deliberaron entre ellos, porque ellos no eran capaces de atraparlo y hacer lo que querían con él, tal como sus padres habían hecho contra los santos de Dios.

CAPÍTULO 47.

Jesús descendió, ene l segundo año de su misión profética, de Jerusalén y fue a Naín. Entonces, al acercarse a la puerta de la ciudad, los ciudadanos iban cargando para llevar al sepulcro al único hijo de su madre, una viuda, por el cual todos estaban llorando. Entonces cuando Jesús huno llegado, los hombres supieron que Jesús, un Profeta de Galilea, había llegado y así ellos se pusieron a rogarle por el hombre muerto, para que él, siendo Profeta, lo reviviese; y también sus discípulos lo hicieron. Entonces Jesús temió grandemente, y dirigiéndose a Dios, dijo: " Llévame del mundo, oh Señor, porque el mundo está loco, y ellos casi me llaman Dios". Y habiendo dicho esto él lloró.

Entonces vino el ángel Gabriel, y dijo: "h, Jesús, no temas, ya que Dios te ha dado poder sobre toda enfermedad, tanto que todo lo que tú concedas en el nombre de Dios será enteramente cumplido". Entonces Jesús suspiró, diciendo: "Hágase Tu Voluntad, Señor Dios Todopoderoso y Misericordioso". Y habiendo tomado la mano del muerto, él dijo: "Yo te digo, muchacho, ¡en el nombre de Dios levántate curado!".

Entonces el muchacho revivió, y entonces todos se llenaron de temor, diciendo: "Dios ha hecho surgir un gran Profeta entre nosotros, y El ha visitado a Su pueblo".

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