CAPÍTULO 53.

"Antes de que venga ese día", dijo Jesús, "Gran destrucción caerá sobre el mundo, pues habrá guerra tan cruel y despiadada que el padre matará al hijo, y el hijo matará al padre por razón de la separación entre las gentes, entonces las ciudades serán aniquiladas, y el país quedará desierto, vendrán tales pestilencias que no se encontrará a nadie para que lleve a enterrar a los muertos, así que ellos serán dejados como alimento para las bestias. A quienes queden sobre la tierra Dios les enviará tal escasez que el pan se valuará por encima del oro, y ellos comerán todo tipo de cosas impuras. Oh época miserable, en la cual apenas podrá encontrarse quien diga:"Yo he pecado, ten misericordia de mí, Oh Dios". Sino que con horribles voces ellos blasfemarán de El, Quien es Glorioso  y Bendito por siempre. Después de esto, al irse acercando ese día, durante 15 días, vendrá una señal horrible sobre los habitantes de la tierra. El primer día el sol correrá su curso en el cielo sin luz, sino negro como el tinte de las  ropas; y  dará gruñidos, como un  padre que se lamenta por un hijo próximo a morir. El segundo día la luna se convertirá en sangre y la sangre caerá sobre la tierra como rocío. El tercer día las estrellas será vistas peleando entre ellas como un ejército de enemigos. El cuarto día las piedras y las rocas se estrellarán unas contra otras como crueles enemigos. El quinto día toda planta y hierba llorará sangre. El sexto día el mar se levantará sin dejar su lugar hasta una altura de 150 codos, y estará parado todo el día como una muralla. El séptimo día, por el contrario, se hundirá tan profundamente que apenas será visto. El octavo día los pájaros y los animales de la tierra y del agua se reunirán todos juntos, y darán gritos y rugidos. El noveno día habrá una tormenta de granizo tan horrible que matará en forma tal que escasamente la décima parte de los seres vivientes escapará. El décimo día vendrán rayos y truenos tan horribles que la tercera parte de las montañas se partirán y quemarán. El undécimo día todo río correrá hacia atrás, y acarreará sangre y no agua. El duodécimo día toda cosa creada llorará y se lamentará. El decimotercer día el cielo será enrollado como un libro, y lloverá fuego, así que toda cosa viviente morirá. El decimocuarto día habrá un terremoto tan horrible que las cimas de las montañas volarán por el aire como pájaros, y toda la tierra se volverá un llano. El decimoquinto día morirán los santos ángeles, y solamente Dios quedará vivo; a Quien pertenecen el honor y la gloria".
Y habiendo dicho esto, Jesús se golpeó la cara con ambas manos, y luego golpeó el suelo con su cabeza. Y habiendo levantado la cabeza, dijo él: "Maldito sea todo el que inserte en mis dichos que yo soy el hijo de Dios". A estas palabras los discípulos cayeron como muertos, y entonces Jesús los levantó, diciendo: "Temamos a Dios ahora, si no queremos estar atemorizados de ese Día".

CAPÍTULO 54.

"Cuando hayan pasado estos signos, habrá oscuridad sobre el mundo durante 40 años, estando vivo sólo Dios, a Quien pertenecen el honor y la gloria por siempre, cando hayan pasado 40 años, Dios dará vida a Su Mensajero, quien se levantará otra vez como el sol, resplandeciente como mil soles. El se sentará, y no hablará, ya que él estará como fuera de sí mismo. Dios, resucitará a los cuatro ángeles favorecidos de Dios, quienes buscarán al Mensajero de seguida Dios dará vida a todos Sus Profetas, quienes, siguiendo a Adán, irán cada uno a besar la mano del Mensajero de Dios, confiándose a su protección. En seguida dará vida Dios a todos lo elegidos, quienes gritarán: ¡Oh Mohammed, acuérdate de nosotros!". A sus gritos despertará la misericordia en el Mensajero e Dios, y él considerará qué debe hacer, temiendo por la salvación de ellos. En seguida dará Dios vida a toda cosa creada, y ellos regresarán a su existencia anterior, pero además cada uno poseerá el poder del habla. Después dará vida Dios a todos lo réprobos, a cuya resurrección, debido a su fealdad, todas las criaturas de Dios temerán, y gritarán: "Que Tu Misericordia no nos abandone, oh Señor Dios nuestro". Después de esto Dios hará que Satanás resucite, y a su aspecto toda criatura estará como muerta, por temor a la horrible forma de su apariencia". Dijo Jesús: "Quiera Dios que yo no vea a ese

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