tempestad". ¡Oh miserables pecadores, qué odiosas les parecerán entonces las carnes delicadas, las ropas costosas, los suaves lechos y la armonía de las dulces canciones!". ¡Qué enfermos los pondrán el hambre furiosa, las llamas ardientes, las cenizas candentes, y los crueles tormentos con amargo llanto!".

Entonces Jesús emitió un quejido lamentable, diciendo: "En verdad sería mejor nunca haber sido formados que sufrir esos crueles tormentos. Ya que imaginaos aun hombre sufriendo los tormentos en cada parte de su cuerpo, que no tenga a nadie que le muestre compasión, sino que todos se burlan de él; decidme, ¿no sería eso un gran dolor?".

Los discípulos respondieron: "El mayor".

Entonces dijo Jesús: "Ahora, esto es una delicia (en comparación) con el infierno. Pues en verdad os digo, que si Dios pusiera en una balanza todo el dolor que todos los hombre hubieren sufrido y sufran hasta el Día del Juicio, y en el otro plato una sola hora del dolor del infierno, los pecadores escogerían sin duda las tribulaciones terrenales, en vez de las otras a manos de los demonios, quienes son  extraordinariamente despiadados. ¿Oh qué amargo frío, que sin embargo no templará sus llamas!. ¿Qué crujir de dientes, y llanto y sollozos!, ya que el Jordán tiene menos agua que las lágrimas que en todo momento fluirán de los ojos de ellos. Y allí sus lenguas maldecirán a todas las cosas creadas, con su padre y su madre, y a su Creador, el Cual es bendito por siempre".

CAPÍTULO 61.

habiendo dicho esto, Jesús se lavó con sus discípulos, de acuerdo a la Ley de Dios escrita en el libro de Moisés; y luego ellos rezaron. Y los discípulos viéndolo triste no le hablaron todo ese día, sino que cada uno quedó impactado por el terror de sus palabras.

Entonces Jesús abriendo la boca después de la (oración ) de la noche, dijo: " Qué padre de familia, si supiera que un ladrón quisiese entrar a su casa, se dormiría?.Ninguno seguramente; ya que él vigilaría y se mantendría listo para matar al ladrón. ¿No sabéis entones que Satanás es como un león rugiente que anda alrededor buscando a quien devorar? Así busca él hacer pecar al hombre. Verdaderamente os digo, que si el hombre actuase como el mercader él no tendría temor ese día, ya que él estaría bien preparado. Hubo un hombre que dio dinero a sus vecinos para que comerciaran con él, y la ganancia sería dividida en justa proporción. Y algunos comerciaron bien, así que ellos doblaron el dinero. Pero algunos usaron el dinero en servicio del enemigo del que les dio el dinero, hablando mal de él. Decidme ahora, cuando el vecino llame a los deudores para rendir cuentas, ¿cómo serán tratados? Seguramente él recompensará a quienes comerciaron bien, pero contra los otros su ira se desatará en reproches. Y entonces él los castigará según la ley. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia mi alma comparece; el vecino es Dios, Quien le dio al hombre todo lo que éste tiene, con la vida misma, para que, el hombre viviendo el ejemplo de ellos, se convierten al arrepentimiento; por lo que los hombres que viven bien serán recompensados con un gran premio, pero los malvados pecadores, quienes por sus pecados mermen a la mitad lo que Dios les dio, por sus vidas gastadas en el gastadas en el servicio de Satanás el enemigo de Dios, blasfemando de Dios y ofendiendo a los demás – decidme - ¿cuál será su castigo?."   "Será sin medida", dijeron los discípulos.

CAPÍTULO 62.

Entonces dijo Jesús: "El que viva bien debería tomar ejemplo del mercader que pone cerradura a su tienda, y la cuida día y noche con gran diligencia. Y vendiendo otra vez las cosas que él compra es capaz de hacer ganancias; ya que si él percibe que él perderá entonces él no venderá, no, ni siquiera a

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