CAPÍTULO 66.

Uno de ellos vino a él, diciendo: "Buen maestro, tú enseñas bien y verazmente; dime por lo tanto, ¿Qué recompensa nos dará Dios en el Paraíso?".Jesús respondió: "Tu me llamas bueno, y no sabes que sólo Dios es Bueno, tal como dijo Job, el amigo de Dios: "Un niño de un día de edad no está puro; si, incluso los ángeles no están libres de falta ante la Presencia de Dios". Y él dijo además: "La carne atrae al pecado, y sobre la iniquidad  tal como una esponja sorbe el agua".

Así que el sacerdote estaba callado, confundido. Y Jesús dijo: "En verdad os digo; nada es más peligroso que las palabras. Ya que así dijo Salomón: "La vida y la muerte están en poder de la lengua".

Y él se volvió hacia sus discípulos, y dijo: "Tened cuidado de quien os bendiga, ya que ellos os engañan. Con la lengua Satanás bendijo a nuestros primeros padres, pero miserable fue el resultado de sus palabras. Así bendecían al Faraón los sabios de Egipto. Así bendecía Goliat a los filisteos. Así bendijeron Ahab 400 falsos Profetas; pero falsas eran sus alabanzas, así que el alabado pereció con los alabadores. Por ello no sin causa dijo Dios a Isaías el Profeta: "Mi pueblo, aquellos que te bendicen te engañan".
Ay de vosotros escribas y fariseos, ay de vosotros sacerdotes y levitas, porque vosotros habéis corrompido el sacrificio del Señor así que quienes vienen a sacrificar creen que Dios come carne cocida como lo hace el hombre.

CAPÍTULO 67.

Ya que vosotros les decís: "traed vuestras ovejas y toros y corderos al templo de vuestro Dios, y no comáis, sino dad una porción a vuestro Dios de lo que El os ha dado"; y vosotros no les contáis acerca del origen del sacrificio, que es para un testimonio de la vida concedida al hijo de nuestro padre Abraham, para que la fe y la obediencia de nuestro padre Abraham, con la s promesas hechas a él por Dios y las bendiciones dadas a él, nunca sean olvidadas. Pero a través de Ezequiel el Profeta dijo Dios: "Llevaos de ante Mí estos sacrificios vuestros, vuestras víctimas son abominables para Mí". Pues el tiempo se acerca en que será hecho lo que nuestro Dios habló a través de Oseas el Profeta, diciendo: "Yo llamaré escogido al pueblo no escogido y como dijo El en Ezequiel el Profeta: "Dios hará un nuevo convenio con su Pueblo, no de acuerdo al convenio que El dio a vuestros padres, el cual ellos no observaron y El les quitará un corazón de piedra, y les dará un nuevo corazón"; y todo esto será porque vosotros no camináis ahora en Su ley. Y vosotros tenéis la llave pero no abrís; más bien bloqueáis el camino para aquellos que querrían caminar por el".

El sacerdote partía para reportar todo al sumo sacerdote, el cual estaba de pie cerca del santuario, pero Jesús dijo: "Quédate, ya que yo responderé a tu pregunta".

CAPÍTULO 68.

Tú me pides que te diga que nos dará Dios en el Paraíso. En verdad os digo, que quienes piensan en el salario no aman al amo. Un pastor que tiene un rebaño de ovejas, cuando ve venir al lobo se prepara a defenderlas; por el contrario, el pastor empleado cuando ve al lobo deja a las ovejas y huye. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparezco, si el Dios de nuestros padres fuera vuestro Dios vosotros no habríais pensado en decir: ¿"Qué me dará Dios?", sino que habríais dicho, como dijo David Su Profeta: ¿"Qué le daré yo a Dios por todo lo que El me ha dado a mí"?
Os hablaré por medio de una parábola para que podáis entender. Había un rey que se encontró junto al camino a un hombre despojado de sus ropas por ladrones, los cuales lo habían herido mortalmente.

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