mucho en su mano. ¡Ah, mundo loco!. Qué prudente eres en tu negocio, tanto que el Ultimo Día reprobarás y juzgará  a los siervos de Dios por negligencia y descuido. Ya que sin duda tus siervos son más prudentes que los siervos de Dios. Decidme ahora, ¿quién es el que examina un pensamiento como el banquero a una moneda de plata? Seguramente nadie".

CAPÍTULO 75.

Entonces dijo Santiago: "Oh maestro, ¿cómo es el examen de un pensamiento como (el de) una moneda?". Jesús respondió: "La buena plata en el pensamiento es la piedad, ya que todo pensamiento impío viene del Demonio. La imagen correcta es el ejemplo de los santos y causa todo debería hacerse. Por eso el enemigo traerá allí pensamientos impíos contra vuestro amor terrenal para corromper el amor a Dios".

Bartolomé contestó: "oh maestro, ¿ qué deberíamos hacer para pensar poco, para que no caigamos en tentación?". Jesús respondió: "Dos cosas son necesarias para vosotros. La primera es ejercitaros mucho, y la segunda es hablar poco: ya que la ociosidad es un palangana donde se recoge todo pensamiento impuro, y demasiado hablar es un esponja que absorbe las iniquidades. Es por lo tanto, necesario no sólo que vuestro trabajo mantenga ocupado al cuerpo sino también que el alma esté ocupada con la oración, ya que ella necesita rezar sin cesar jamás.

Os pongo un ejemplo: Hubo un hombre que pagaba mal, por lo que nadie que lo conociera iría a labrar sus campos. Por lo tanto él, como hombre malvado, dijo: "iré al mercado a encontrar ociososque no hacer nada, y por lo tanto vendrán a labrar mis viñedos". Este hombre salió de su casa, y encontró a muchos extraños que estaban parados ociosamente, no tenían dinero. A ellos les habló para sus manos fue allí. El es Satanás, el que paga mal; ya que el ha salido del paraíso, y va en búsqueda de trabajadores. Ciertamente él pone a trabajar para él a aquellos  que están parados ociosamente, quienes ellos sean, pero muchos más aquellos que no lo conocen. No es de ninguna manera prudente para nadie conocer el mal para escapar de él, sino que conviene trabajar en el bien para vencerlo.

CAPÍTULO 76.

Os pongo un ejemplo. Hubo un hombre que tenía tres viñas, las cuales encargó a tres trabajadores. Como el primero no sabía como cultivar la viña, ésta sólo produjo hojas. El segundo enseñó al tercero cómo deben ser cultivadas las viñas; y éste escuchó excelentemente sus palabras, y el cultivó la suya, como el otro le dijo, tanto que la viña del tercero produjo mucho.

Pero el segundo dejó su viña sin cultivar, gastando su tiempo solamente en hablar. Cuando llegó el tiempo para pagar la renta al dueño de la viña, el primero dijo: "Señor, yo no sé cómo debía ser cultivada tu viña; por lo tanto no he recibido ningún fruto este año".
El dueño respondió: "Oh tonto, ¿vives acaso solo en el mundo, que no pudiste pedir consejo a mi segundo trabajador, el cual sabe bien cómo cultivar la tierra? Cierto es que tú me pagarás".Y habiendo dicho esto él lo condenó a trabajar en prisión hasta que le pagara   a su amo; el cual movido a la piedad  por su simplicidad, lo liberó diciendo: "Vete, ya que yo no deseo que trabajes más en mi viña; es suficiente para ti que te perdone la  deuda".
El segundo vino, al cual dijo el dueño:"¡Bienvenido, mi experto en viñas!, ¿Dónde están los frutos que me debes? Seguramente, ya que tú sabes bien cómo podar las viñas, el viñedo que te encargué debe haber dado mucho fruto".

El segundo respondió:¡Oh Señor, tu viñedo está atrasado porque yo no podé los tallos ni labré la tierra; y el viñedo no ha dado fruto, así que yo no puedo pagarte".


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