CAPÍTULO 86.

Que tu amigo sea tal que así como desea corregirte, así pueda él recibir corrección; y tal como él desea que dejes todas las cosas por el amor a Dios, así le contente también que lo abandones por el servicio a Dios.

Pero decídme, si un hombre no sabe cómo amar a Dios, ¿Cómo va él a saber cómo amarse a sí mismo?, ¿Y cómo sabrá él amar a los demás, sin saber amarse a sí mismo?. Seguramente esto es imposible. Por lo tanto cuando quieras escoger a alguien como amigo (ya que verdaderamente es supremamente pobre el que no tiene ningún amigo), fíjate en considerar primero, no su buen linaje, ni su buena familia, ni su casa rica, ni su ropa fina, ni su apariencia agradable, ni sus palabras bonitas, ya que tú serás fácilmente engañado; sino que mira cómo teme él a Dios, cómo desprecia las cosas mundanas, cómo ama las buenas obras, y sobre todo, como odia él su propia carne, y así encontrarás tú fácilmente al verdadero amigo: si él sobre todas las cosas teme a Dios, y desprecia las vanidades del mundo, si él siempre está ocupado en buenas obras, y odia a su propio cuerpo como a un cruel enemigo. Ni tampoco debes amar a ese amigo de tal manera que tu amor quede en él, pues (así) serías un idólatra. Pero ámalo como un regalo que Dios te ha dado, ya que así Dios (lo) adornará con mayor favor. En verdad os digo, que quien haya encontrado un verdadero amigo ha encontrado una de las delicias del Paraíso. ¡No!, esa es la llave del Paraíso".

Tadeo contestó: "Pero maestro, y si sucediera que un hombre tenga un amigo que no sea tal como tú dijiste, ¿qué deba hacer él? ¿Debe el abandonarlo?".Jesús respondió: "El debe hacer como hace el marinero con el barco, que lo navega en tanto que se da cuenta de que es provechoso, pero cuando él ve que es una pérdida lo abandona.

Así deberás tú hacer con el amigo que es peor que tú, en las cosas de él en que él sea una ofensa para ti, déjalo si no quieres que Misericordia de Dios te deje a ti.

CAPÍTULO 87.

¡Ay del mundo debido a las ofensas! Debe ser que la ofensa venga, porque todo el mundo yace en maldad. Ero aun así, ¡ay del hombre a través del cual viene una ofensa! Sería mejor para el hombre que él tuviera una piedra de molino alrededor de su cuello y que fuera sumido en las profundidades del mal antes que él ofenda a su prójimo. Si tu ojo es una causa de pecado para ti, sácatelo; ya que es mejor que entres al Paraíso con un solo ojo  a que entres con los dos en el Infierno. Si tu mano o tu pie te ofenden, haz similarmente; ya que es mejor que entres al Reino de los Cielos con un pie o una mano, que ir con dos manos y dos pies al infierno".

Dijo Simón, llamado Pedro: "Señor, ¿cómo he de hacer esto? Cierto es que en poco tiempo estaría yo desmembrado".

Jesús respondió. "Oh, Pedro, aleja la prudencia material e inmediatamente hallarás la verdad. Ya que el que te enseña es tu ojo, y el que te ayuda a trabajar es tu pie, y el que te suministra todo es tu mano. Por lo tanto cuando esos sean para ti una ocasión de pecado déjalo; ya que es mejor para ti entrar al Paraíso ignorante, con pocas obras y pobre que entrar al Infierno sabio, con grandes obras y rico. Todo lo que pueda impedirte servir a Dios, arrójalo lejos de ti como un hombre se deshace de todo lo que le estorba la vista".

Y habiendo dicho esto, Jesús llamo a Pedro para que se acerara a él, y le dijo: "Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo. Si él se enmienda, alégrate, porque tú has ganado a tu hermano; pero si él no se corrige ve y convoca a dos testigos y repréndelo de nuevo; y si él no se enmienda, ve y díselo a la

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