armada, de tal manera que se encontraba que el hijo estaba en contra del padre, y el hermano contra el hermano, ya que algunos decían que Jesús era Dios venido al mundo; otros decían, no él es un hijo de Dios; y otros decían: no porque Dios no tiene similitud humana, y por lo tanto no engendra hijos; sin que Jesús de Nazaret es un Profeta de Dios.Y esto sucedía por los grandes milagros que Jesús hacía.Por lo tanto, para calmar a la gente, fue necesario que el sumo sacerdote pasease en procesión , vestido con sus túnicas rituales, con el santo nombre se Dios, el tetragramaton sobre su frente, y de manera similar desfilaron el gobernador Pilato y Herodes.

Entonces en Mizpeh se reunieron tres ejércitos, cada uno de 200.000 hombres con espadas. Herodes le habló pero ellos no se calmaron. Entonces hablaron el Gobernador y el sumo Pontífice, diciendo; hermanos esta guerra es suscitada por obra de Satanás, ya que Jesús está vivo, y a él solo tenemos que recurrir, y pedirle que de testimonio de sí mismo, y entonces creer en él, de acuerdo a su palabra.Entonces, con esto se calmaron, todos, acordaron en su corazón creer en lo que Jesús dijera. Y el gobernador y el sumo sacerdote ofrecieron grandes recompensas al que viniera a anunciarles donde podían encontrar a Jesús.

CAPÍTULO 92

En ese tiempo nosotros con Jesús, por orden del Santo ángel, habíamos ido al Monte Sinaí. Y allí Jesús con sus discípulos pasó los cuarenta días. Cuando éstos pasaron Jesús se acercó al río Jordán, para ir a Jerusalén. Y él fue visto por uno de los que creían que Jesús era Dios. Entonces con gran alegría y gritando siempre "nuestro Dios viene!, llegando a la ciudad él movió a la ciudad, pequeños y grandes, para ver a Jesús, tanto que la ciudad quedó vacía, ya que las ciudades llevaban a los niños en brazos, y tanto que olvidaron llevar alimentos qué comer.

Cuando percibieron esto, el gobernador y el sumo sacerdote cabalgaron y enviaron un mensajero a Herodes, quien de manera similar cabalgó para encontrar a Jesús, para que la sedicción de las gentes se aplacase. Entonces durante dos días lo buscaron en el desierto cerca del Jordán, y al tercer día lo hallaron, cerca de la hora del medio día, cuando él con sus discípulos se purificaban para la oración, de acuerdo al libro de Moisés.

Jesús se asombró grandemente, al ver que la multitud de gente que cubría el terreno, y dijo a sus discípulos: "Quizás Satanás ha provocado sedicción en Judea. Que Dios quiera quitarle a Satanás el dominio que él tiene sobre los pecadores".

Y cuando él hubo dicho esto, la multitud se acercó, y cuando lo reconocieron ellos empezaron a gritar "Bienvenido seas oh Dios Nuestro", y empezaron a hacerle reverencias, como a Dios. Entonces dio un gran lamento y dijo: "idos de ante mí, oh locos!" ya que temo que la tierra se habra y me devore con vosotros por vuestras palabras abominables". Entonces las gentes se llenaron de temor y empezaron a llorar.

CAPÍTULO 93

Entonces Jesús, levantando la mano en señal de silencio, dijo: "Verdaderamente habeís errado grandemente, oh israelitas, al llamarme a mí -un hombre- vuestro Dios. Y yo temo que Dios inflija por esto una grave plaga sobre la ciudad santa, entregándola en esclavitud a extranjeros. !Oh mil veces sea maldito Satanás que os ha movido a esto!".

Y habiendo dicho esto, Jesús se golpeó la cara con ambas manos, y entonces se levantó un ruido de llanto tal que nadie oír lo que Jesús decía. Así que una vez más él levantó la mano en señal de silencio, y habiéndose callado de llorar las gentes, él habló una vez más: "Yo confieso ante el


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