hombre muerto.  Elías hizo que el fuego bajara visiblemente del cielo, y lloviera fuego, lo cual yo no he hecho.  Y de Elías todos confiesan que es u hombre.  Y (de manera similar) muchos otros Profetas, santos, amigos de Dios, que por el poder de Dios obraron cosas que no pueden ser comprendidas por las mentes de aquellos que no conocen a nuestro Dios, Todopoderoso y Misericordioso.  El cual es Bendito por siempre".

CAPÍTULO 95

Entonces el gobernador y el sacerdote y el rey rogaron a Jesús que, para calmar a las gentes, se subiese a un lugar elevado y hablase al pueblo.  Entonces subió Jesús a una de las doce piedras que Josué hizo que las doce tribus tomaran de en medio del Jordán, cuando todo Israel pasó por el lecho seco del río; y dijo con una voz fuerte: " Que nuestro sacerdote suba a un lugar alto donde pueda confirmar mis palabras".  Entonces el sacerdote subió allí; a quien dijo Jesús claramente, para que todos pudiesen oír; "Está escrito en el testamento y convenio del Dios vivo, que nuestro Dios no tuvo principio, ni él tampoco tendrá jamás un fin ".

El sacerdote contestó "Así está escrito allí". Jesús dijo "Está escrito allí que Dios que nuestro Dios con sólo su palabra creó todas las cosas". "Así es dijo el sacerdote". Jesús dijo: "Está escrito allí que Dios es invisible y Oculto a la mente del hombre, ya que él es incorpóreo e indivisible, sin variabilidad". "Así es verdaderamente", dijo el sacerdote. Jesús dijo: "Está allí escrito cómo el cielo de los cielos no puede contenerlo, ya que nuestro Dios es infinito". "Así dijo Salomón el Profeta", dijo el sacerdote, "oh Jesús". Dijo Jesús:"Está escrito allí que Dios no tiene necesidad, por lo que él no come, no duerme, ni sufre de deficiencia alguna". "Así es", dijo el sacerdote. Dijo Jesús: "Está escrito allí que nuestro Dios está en todas partes, y que no hay ningún otro Dios excepto El, El cual destruye y compone, y hace todo lo que le place". "Así está escrito", dijo el sacerdote.

Entonces Jesús, habiendo levantado sus manos, dijo: "Señor Dios nuestro ésta es mi fe con la que vendré ante Tu Juicio: en testimonio contra todo el que crea lo contrario".  Y volviéndose hacia las gentes, dijo: "Arrepentíos, ya que todo lo que el sacerdote ha dicho está escrito en el libro de Moisés, el convenio de Dios por siempre, vosotros podeís daros cuenta de vuestro pecado; porque yo soy un hombre visible y un pedazo de barro que camina sobre la tierra, mortal como lo son los otros hombres.  Y yo tuve un principio , y tendré un fin y soy tal que no puedo crear de la nada ni a una mosca".

Entonces las gentes levantaron sus voces llorando, y decían: "Hemos pecado, Señor Dios nuestro, contra Tí; ten piedad de nosotros".  Y rogaron a Jesús, todos ellos, que orase por la seguridad de la ciudad santa, que nuestro Dios en su Ira no la entregase para que fuese pisoteada por las naciones.  Entonces Jesús, habiendo levantado sus manos, oró por la ciudad santa y por el pueblo de Dios, y todos gritaron.  "Así sea Amén".

CAPÍTULO 96

Cuando la oración terminó, el sacerdote dijo en voz alta: "Quédate, Jesús, ya que necesitamos saber quién eres, para aplacar a nuestra nación".

Jesús respondió: "Yo soy Jesús, hijo de María, de la estirpe de David, un hombre que es mortal y teme a Dios, y yo busco que a Dios le sean dados honor y gloria".

El sacerdote contestó.  "En el libro de Moisés está escrito que nuestro Dios debe enviarnos al Mesías, quien vendrá para anunciarnos lo que Dios desea, y traerá al mundo la misericordia de Dios.

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