Por lo tanto, te ruego, que nos digas la verdad, ¿eres tú el Mesías de Dios a quien esperamos?".

Jesús respondió: "Es cierto que Dios así lo ha prometido, pero ciertamente yo no soy él, ya que el fue hecho antes que y, y vendrá después de mí".

El sacerdote contestó: "Por tus palabras y señales creemos con certeza que tú eres un Profeta y un santo de Dios, así que te pido en el nombre de toda Judea e Israel que por amor de Dios nos digas de qué manera vendrá el Mesías ".

Jesús respondió: "Como que Dios vive, ante Cuya presencia comparece mi alma, yo soy el Mesías a quien todas las tribus de la Tierra esperan, tal como Dios lo prometió a nuestro Padre Abrahán, diciendo: "En tu descendencia bendeciré yo a todas las tribus de la Tierra".  Pero cuando Dios me lleve del mundo,  Satanás hará surgir otra vez esta maldita sedicción, haciendo que los impíos crean que yo soy Dios e hijo de Dios, con lo cual mis palabras y mi doctrina serán contaminadas, tanto que escasamente quedarán allí 30 fieles: y entonces Dios tendrá piedad del mundo, y enviará a su mensajero para quien hizo él todas las cosas; quien vendrá desde el sur con poder, y destruirá a los ídolos con los idólatras; quien le quitará a Satanás el dominio que tiene sobre los hombres.  El traerá consigo la misericordia de Dios para salvación de quienes crean en El, y bendito sea quien crea sus palabras.

CAPÍTULO 97

Aunque soy indigno de desatar sus correas, he recibido de Dios la gracia y merced de ver al Mensajero".

Entonces contestó el sacerdote, con el gobernador y el rey diciendo: "No te aflijas, oh Jesús, santo de Dios, ya que en nuestro tiempo esta sedicción ya no será, tanto que todos nosotros escribiremos al sacro senado romano de manera que por decreto imperial nadie la vuelva a llamar Dios o hijo de Dios".

Entonces dijo Jesús: " Con vuestras palabras no me consuelo, ya que donde esperáis luz vendrán tinieblas; sino que mi consuelo está en el advenimiento del Mensajero, el cual destruirá toda falsa opinión acerca de mí, y su fé se extenderá y se apoderará del mundo entero, ya que así lo prometió Dios a Abrahán nuestro padre, y lo que me consuela es que su fe no tendrá fin, sino que será mantenida inviolada por Dios".

El sacerdote contestó: "Después de la llegada del mensajero de Dios, ¿vendrán otros Profetas?.

Jesús respondió: "No vendrán después de él verdaderos Profetas enviados por Dios, sino que vendrá un número de falsos Profetas, lo cual me aflije, ya que Satanás los hará surgir por el juicio justo de Dios, y ellos se escudarán bajo el pretexto de mi Evangelio".

Herodes contestó: ¿Cómo es un juicio justo de Dios que esos hombres impíos deban venir?".

Jesús respondió "Es justo que quien no crea en la verdad para su salvación deba creer en una mentira para su condenación.  Por lo tanto os digo, que el mundo siempre ha despreciado a los verdaderos Profetas y ha amado a los falsos, como puede ser visto en el tiempo de Miqueas y Jeremías. Ya que cada quien ama a su semejante".

Entonces dijo el sacerdote: "¿Cómo será llamado el Mesías y qué señal revelará su advenimiento?".


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