rival.  Así, os digo, hace Dios: ya que, cuando Israel ama cualquier otra cosa por razón de la cual olvida a Dios, Dios ha reducido esa cosa a la nada.  Ahora, ¿Qué cosa es más querida a Dios aquí sobre la Tierra que el sacerdocio y el templo sagrado? No obstante en el tiempo de Jeremías el Profeta, cuando las gentes habían olvidado a Dios y sólo presumían del templo, ya que no había ninguno como él en todo el mundo, Dios mostró su ira por medio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y con un ejército lo hizo tomar la ciudad santa y quemarla con todo y el templo sagrado, tanto que las cosas sagradas que los Profetas de Dios temblaban al tocar fueron pisoteados bajo los infieles llenos de maldad.

Abrahán amaba a su hijo Ismael un poco más de lo que era justo, así que Dios ordenó para matar ese mal amor del corazón de Abrahán, que éste matara a su hijo: lo cual él hubiera hecho si el cuchillo hubiese cortado.

David quería vehementemente a Absalón, y por lo tanto Dios hizo que sucediera que el hijo se rebelara contra su padre y fuera suspendido del cabello y matado por Joab.  ¡Oh terrible Juicio de Dios, que Absalón amase su cabello por encima de todas las cosas, y éste se convirtió en una soga para colgarlo.

El inocente Job estuvo a punto de amar (demasiado) a sus siete hijos y tres hijas, cuando Dios lo dejó en manos de Satanás, el cual no sólo los privó de sus hijos y sus riquezas en un día, sino que también lo afligió con una penosa enfermedad, tanto que por siete años seguidos los gusanos salían de su carne.

Nuestro padre Jacob amaba a José más que a sus otros hijos, por lo que Dios hizo que éste fuera vendido, e hijo que Jacob fuera engañado por esos mismos hijos, tanto que él creyó que las bestias habían devorado a su hijo, y así vivió diez años llorando su muerte.

CAPÍTULO 100

Como que Dios vive, hermanos, temo que Dios se enoje contra mí.  Por lo tanto es necesario que vaya a través de Judea e Israel, predicando a las doce tribus de Israel, para que no sean engañadas".

Los discípulos respondieron con temor, llorando: "Nosotros haremos cualquier cosa que nos ordenes".

Entonces dijo Jesús: "Hagamos oración y ayunemos durante tres días, y de aquí en adelante cada anochecer cuando la primera estrella haya aparecido, cuando se hace la oración a Dios, hagamos oración tres veces, pidiendo tres veces misericordia: ya que el pecado de Israel es tres veces más grave que otros pecados".

"Así sea", respondieron los discípulos.  Cuando terminó el tercer día, en la mañana del cuarto día, Jesús llamó juntos a todos los discípulos y los apóstoles y les dijo: "Es suficiente que se queden conmigo Bernabé y Juan, vosotros los demás id a través de toda la región de Samaria y Judea e Israel, predicando penitencia; ya que el hacha está lista cerca del árbol, pronta a cortarlo. Y haced oración sobre los enfermos, ya que Dios me ha dado autoridad sobre toda enfermedad".

Entonces dijo el que escribe: "Oh maestro, si les preguntan a tus discípulos de qué manera deben hacer para mostrar penitencia, ¿qué deberán responder?"



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