Entonces el pecador, asiéndose a esta manera (de pertinencia), encontrará mayor misericordia de Dios en proporción a su anhelo de Justicia.

Ciertamente, un sacrilegio abominable es la risa del pecador; tanto que este mundo fue justamente llamado "Valle de Lágrimas" por nuestro padre David.

Hubo un rey que adoptó como hijo uno de sus esclavos, al cual él hizo dueño de todo lo que poseía.  Ahora, sucedió que por engaño de un hombre malvado el miserable cayó de la gracia del rey, así que él sufrió grandes miserias, no solo en lo que poseía, sino que fue despreciado, y era privado de todo lo que ganaba cada día trabajando.  ¿Pensáis un hombre así reiría alguna vez?>>.-  <<No, seguramente>>, contestaron los discípulos, <<ya que si el rey lo hubiese sabido habría provocado que lo matara, viéndolo reírse de la indignación del rey, sino que es probable que él llorase día y noche>>.

Entonces Jesús lloró diciendo:  <<Ay del Mundo!, pues está seguro de un tormento eterno.  Oh humanidad miserable!, ya que Dios te ha escogido como a un hijo, concediéndote el paraíso, opero tú, oh desgraciada, por operación de Satanás caíste de la gracia de Dios, y fuiste arrojada fuera del Paraíso y condenada al mundo sucio, donde consigues todas las cosas con esfuerzo, y toda buena obra te es quitad a por el continuo pecar.  Y el mundo tontamente ríe, y , lo que es peor, el que es mayor pecador se ríe más que el resto.  Será, por lo tanto, como habéis dicho: que Dios dará la sentencia de muerte eterna para el pecador que se ríe de sus pecados y no llora por ellos.

CAPÍTULO 103

El llanto del pecador debe ser como el de un padre que llora por su hijo que está a punto de morir.  Oh locura del hombre, que llora encima del cuerpo del cual ha partido el alma, pero no llora por el alma de la que , por el pecado, ha partido la misericordia de Dios!

Decidme, si el marinero, cuando su barco ha sido hundido por una tormenta, pudiese, con llorar, recuperar todo lo que él perdió, ¿qué haría? Es cierto que él lloraría amargamente.  Pero yo os digo en verdad, que en cada cosa por la que un hombre llora él peca, excepto solamente cuando él llora por su pecado.  Puesto que cada miseria que llega al hombre viene a él de parte de Dios para su salvación, así que él debería alegrarse por ellas.  Pero el pecado viene del Demonio para la condenación del hombre, pero de eso no se entristece el hombre.  Ciertamente aquí os podéis dar cuenta de que el hombre busca la pérdida y no la ganancia>>.

Dijo Bartolomé: "Señor, ¿que hará el que no pueda llorar ya que su corazón es extraño al llanto?. Jesús contestó: No todos  los que derraman lágrimas lloran, oh Bartolomé. Como que Dios vive, se hallan hombres de cuyos ojos no ha caído ni una lágrima, pero ellos han llorado más que mil de los que derraman lágrimas. El llanto de un pecador es un consumirse de aflicción terrenal por la vehemencia de la pena. Tanto que justo como la luz del sol conserva contra la putrefacción lo que es expuesto a ella, así este consumirse conserva el alma contra el pecado. Si Dios concediese al verdadero penitente tantas lágrimas como agua tiene el mar, él desearía muchas más: y así ese deseo consume esa pequeña gota que él quisiese derramar, como un horno ardiente consume una gota de agua.  Pero aquellos que rompen a llorar inmediatamente son como el caballo que corre más rápido entre más ligera sea su carga.




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