CAPÍTULO 104

Verdaderamente hay hombres que tienen tanto el sentimiento interno como las lágrimas externas. Pero quien sea así, será un Jeremías. Al llorar, Dios mide más el sufrimiento que las lágrimas.

Entonces dijo Juan: "Oh maestro, ¿cómo pierde el hombre todas las otras cosas por las que llora, aparte del pecado, al llorar por ellas?".

Jesús contestó: "Si Herodes te diera un manto para que se lo guardases, y después te lo pidiese, ¿tendrías razón para llorar?".

No, dijo Juan. Entonces, dijo Jesús: "¿tiene el hombre menos razón para llorar cuando pierde algo, o no tiene lo que él quisiera; pues todo viene de la Mano de Dios? ¿Acaso no tienes como tuyo propio al pecado; y por eso deberías llorar, y no por otra cosa".

Dijo Mateo: "Oh maestro, tú has confesado ante toda Judea que Dios no tiene similitud humana, y ahora tú has dicho que el hombre recibe de la Mano de Dios; entonces, si Dios tiene manos El tiene una similitud con el hombre.

Jesús respondió: "Estas en un error, oh Mateo, y muchos han errado así, al no saber el sentido de las palabras.  Puesto que el hombre no debería considerar la (forma) exterior de las palabras, sino el sentido, viendo que el lenguaje humano es como si fuera un intérprete entre nosotros y Dios.  Ahora, ¿no sabéis que cuando Dios quiso hablar a nuestros padres sobre el Monte Sinai, y nuestros padres gritaron: "Háblanos oh Moisés, y no dejes que Dios nos hable, o moriremos"? ¿Y que Dios a través de Isaias el Profeta, sino que, tan lejos como está el cielo de la tierra, así están los caminos de Dios distantes de los caminos de los hombres, y los pensamientos de Dios de los pensamientos de los hombres?

CAPÍTULO 105

Dios es tan inconmesurable que tiemblo al describirlo.  pero es necesario que os haga una proposición. Os digo, entonces, que los cielos son nueve y que ellos están distantes uno del otro desde la Tierra. Por lo tanto la Tierra está distante del cielo más alto un viaje de 4500 años. Yo os digo entonces, que (la Tierra) es en proporción al primer cielo como la punta de una aguja, y el primer cielo en manera similar es en proporción al segundo como un punto, y similarmente todos los cielos son inferiores cada uno al siguiente. Pero todo el tamaño de la Tierra con el de todos los cielos es en proporción al Paraíso como un punto, no!, como un grano de arena. ¿Es esta la grandeza inconmesurable?.

Los discípulos respondieron: "Si, seguro". Entonces dijo Jesús: Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, el Universo ante Dios es pequeño como un grano de arena, y Dios es tantas veces mayor (que él) como granos de arena tomaría llenar todos los cielos y el Paraíso, y más, ahora, considerad vosotros si Dios tiene cualquier proporción con el hombre, el cual es un pequeño trozo de barro que se para sobre la Tierra. Cuidáos entonces, de tomar el sentido y no las palabras llanas, si es que deseáis tener vida eterna.

Los Discípulos contestaron:  "Dios solo puede conocerse a sí mismo, y verdaderamente es como dijo Isaias el Profeta:  "El está oculto a los sentidos humanos".

Jesús respondió:  "Así es cierto, cuando estemos en el Paraíso conoceremos a Dios, como aquí uno conoce al mar por una gota de agua salada.

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