palabras todo lo que habéis oído - que aquí en la Tierra uno debería llorar, y que el llanto debería ser del corazón, porque Dios nuestro Creador fue ofendido; que deberíais ayunar para tener dominio sobre el sentido, y vigilar para no pecar; y que el llanto físico y el ayuno y la vigilia físicos deben ser tomados de acuerdo a la constitución de cada uno>>.

CAPÍTULO 112

            Habiendo dicho esto Jesús dijo: "Es necesario que busquéis de las frutas del campo la sustancia para sostener vuestra vida, ya que hace ocho días que no hemos comido pan.  Por lo tanto rezaré a nuestro Dios, y os esperaré con Bernabé>>.
            Así todos los discípulos y apóstoles partieron de cuatro en cuatro y de seis en seis según dijo Jesús. Se quedó allí con Jesús el que escribe; y entonces Jesús, suspirando, dijo:  Oh Bernabé, es necesario que yo te revele grandes secretos, los cuales, después que parta del mundo, tu deberás revelárselos a este>>.
            Entonces contestó el que escribe, llorando, y dijo:  <<Déjame llorar, maestro y otros hombre también, porque somos pecadores. Y tú que eres un santo y Profeta de Dios, no es bueno para tí llorar tanto>>.

            Jesús contestó: "Creeme Bernabé, que no puedo llorar tanto como debería. Porque si los hombres no me hubiesen llamado Dios, yo habría visto a Dios aquí como El será visto en el Paraíso, y habría estado a salvo par ano temer el Día del Juicio. Pero Dios sabe que yo soy inocente, ya que nunca he tenido el pensamiento de ser tenido por más que un pobre esclavo. No, yo te digo que si yo hubiese sido llamado Dios yo habría sido llevado al Paraíso cuando parta el mundo, mientras que ahora ya no iré allí sino hasta el Día del Juicio. Debes saber, oh Bernabé, que por esto debo yo tener gran persecución, y seré vendido por uno de mis discípulos por 30 monedas. Por lo tanto estoy seguro de que el que me venderá será matado en mi lugar, ya que Dios me llevará de la Tierra, y cambiará la apariencia del traidor de manera tal que todos creerán que él es yo; no obstante, cuando él muera una muerte mala, yo viviré en ese deshonor por un largo tiempo en el mundo. Pero cuando Mohamed venga, el sagrado Mensajero de Dios, esa infamia será eliminada. Y esto lo hará Dios porque  yo he confesado la verdad del Mesías; y El me dará esta recompensa, de que se sepa que yo esté vivo y que soy ajeno a esa muerte de infamia>>.

            Entonces contestó el que escribe: <<Oh maestro, dime quién es el miserable, ya que quisiera ahorcarlo para que muera>>.
            <<Tómalo con calma>>, respondió Jesús, <<porque Dios así lo quiere, y él no puede hacer de otra manera; pero mira que cuando mi madre esté afligida por ese evento tú le digas la verdad, para que ella sea consolada>>.
            Entonces contestó el que escribe: <<todo esto haré, oh maestro, si Dios quiere>>.

CAPÍTULO 113

            Cuando los discípulos vinieron, traían piñones, y por la Voluntad de Dios ellos hallaron una buena cantidad de dátiles.  Así después de la oración del mediodía ellos comieron como Jesús.  Entonces los apóstoles y los discípulos, viendo triste al  que escribe, temieron que fuera necesario que Jesús partiese pronto del mundo. Pero entonces Jesús lo consoló, diciendo: <<No temáis, porque todavía no ha llegado mi hora de partir de vosotros. Yo viviré con vosotros todavía un poco más. Por lo tanto debo yo enseñarlos ahora, para que vayáis, como he dicho, a través de todo Israel predicando penitencia, para que Dios tenga misericordia del pecado de Israel. Que todos por lo tanto se cuiden del lujo, y hagan mucha más penitencia; porque todo árbol que no de buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

330