Hubo un ciudadano que tubo un viñedo, y en medio de él tenía un jardín, el cual tenía una hermosa higuera; entonces después de tres años el propietario se dio cuenta de que ésta no daba fruto, y viendo que los otros árboles daban fruto él dijo a su labrador: "Corta ese mal árbol ya que gasta el suelo".
            El trabajador contestó: "No es así, mi señor, ya que es un árbol hermoso".

"Ten cuidado", dijo el dueño, "porque a mi no me interesan las bellezas inútiles. Deberías saber que a palma y el bálsamo, los cuales hice rodear con vallas costosas, pero cuando éstos no dieron fruto, sino hojas que se amontonaban y pudrían el suelo enfrente de la casa, hice que ambos fueran quitados. ¿Y cómo perdonaré a una higuera lejos de la casa, que estorba en mi jardín y viñeda donde todos los demás árboles dan fruto?  Ciertamente ya no la toleraré".

            Entonces dijo el trabajador: "Señor, el suelo es tan rico. Espera, por lo tanto, un año más, ya que yo podaré las ramas de la higuera, y le quitaré la tierra rica, poniéndola en tierra pobre con piedras, y así dará fruto".
            El dueño contestó: "Ahora ve y hazlo; ya que yo esperaré, y la higuera dará fruto".
            ¿Entendéis esta parábola?>>.
            Los discípulos contestaron: <<No señor; por lo tanto explícanosla>>.

CAPÍTULO 114

Jesús respondió: "En verdad os digo, que el dueño que es Dios, y el trabajador es su Ley. Dios, entonces, tenía en el Paraíso la palma y el bálsamo; ya que Satanás es la palma y el primer hombre el bálsamo. A ellos los arrojó fuera porque ellos no dieron fruto en buenas obras, sino que dijeron palabras impías que fueron la condenación de muchos angeles y muchos hombres.  Ahora que Dios tiene al hombre en el mundo, en medio de sus Creaturas que adoran a Dios, todos ellos, de acuerdo a su precepto: y el hombre, digo, al no dar fruto, Dios lo cortará y lo entregará al infierno, viendo que él no disculpó al ángel ni al primer hombre, castigando al ángel eternamente, y al hombre por un tiempo. Pero entonces la ley de Dios  dice que el hombre tiene demasiadas cosas buenas en esta vida, y así es necesario que sufra tribulaciones y sea privado de bienes terrenales, para que él pueda hacer buenas obras. Así que nuestro Dios espera al hombre a que sea penitente.  Verdaderamente os digo, que nuestro Dios ha condenado al hombre a trabajar, para que, como dijo Job, el amigo y Profeta de Dios. "Como el pájaro nació para volar y el pez para nadar, así el hombre nació para trabajar".

            Por lo tanto que cada uno trabaje, de acuerdo a su cualidad. Ahora decidme, si David nuestro padre y Salomón su hijo trabajaron con sus manos, ¿que deben hacer los pecadores?". 

Dijo Juan: <<Maestro, trabajar es una cosa buena, pero eso deben hacer los pobres>>.

            Jesús respondió: <<Sí, porque ellos no pueden hacer de otra forma. ¿Pero no sabes que el bueno, para ser bueno, debe estar libre de necesidad?. Así el sol y los otros planetas están fortalecidos por los preceptos de Dios de manera que ellos no puedan hacer de otra forma, así que ellos no tienen mérito. Decidme, ¿acaso dijo Dios cuando dio el precepto de trabajo: "el hombre podrá vivir del sudor de su frente"?  ¿Y dijo Job que" como el pájaro nació para volar, así el hombre nació para trabajar". Por lo tanto (solamente) el que no sea hombre está libre de este precepto. Seguramente por ninguna otra razón son todas las cosas costosas, pero hay una gran multitud de ociosos: si éstos trabajasen, algunos atendiendo la tierra y algunos pescando en el agua, habría la mayor abundancia en el mundo. Y de la falta de ello será necesario rendir cuentas en el terrible Día del Juicio.


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