En el tiempo del Profeta Elías sucedió que Elías vio un hombre ciego que lloraba, un hombre de buena vida, y le preguntó diciéndole:  "¿Por qué lloras, oh hermano?".  El ciego contestó:  "Lloro porque no puedo ver a Elías el Profeta, el santo de Dios".

            Entonces Elías lo reprendió, diciendo:  "Cesa de llorar, oh hombre, porque al llorar tú pecas".

            El ciego contestó: "Ahora dime, ¿es pecador ver a un santo Profeta de Dios, que resucita al muerto y hace que descienda fuego del cielo?".

            Elías respondió: "Tú no dices la verdad, ya que Elías no es capaz de hacer nada de lo que dices, ya que él es un hombre como tú, ya que todos los hombres del mundo no pueden hacer que nazca una mosca".

            Dijo el ciego: "Tú dices esto, un hombre, porque Elías debe haberte reprendido por algún pecado tuyo, así que lo odias".

            Elías contestó: "Quiera Dios que digas la verdad; ya que, oh hermano, si yo odiase a Elías yo amaría a Dios, y entre más odie yo a Elías más amo a Dios".

            Entonces el hombre ciego se enojó grandemente, y dijo: "Vive Dios que tú eres un hombre impío! ¿Puede entonces ser amado Dios mientras que uno odia a los Profetas de Dios?  Lárgate porque ya no te escucharé!

            Elías contestó: "Hermano, ahora puedes ver con tu intelecto cuán mala es la vista física. Porque tú deseas vista para ver a Elías, y odias a Elías con tu corazón".

            El ciego respondió: "Ahora vete porque tú eres el diablo, que me haría pecar contra el santo de Dios".                Entonces Elías dio un suspiro, y dijo con  lágrimas: "Tú has hablado la verdad, oh hermano, ya que mi carne, que tú deseas ver, te separa de Dios".

            Dijo el ciego: "Yo no deseo verte;   no, si ti viera ojos los cerraría para no verte".

            Entonces dijo Elías:  "Sabe hermano que yo soy Elías!". El ciego contestó:  "Tú no dices la verdad".

            Entonces dijeron los discípulos de Elías: "hermano, él es en verdad el Profeta de  Dios, Elías". 

            "Que me diga", dijo el ciego, "si él es el Profeta, ¿de qué linaje soy, y cómo me volví ciego?".

CAPÍTULO 117

            Elías respondió: "Tú eres de la tribu de Leví; y porque tú, al entrar al templo de Dios, miraste lujuriosamente a una mujer, estando tú cerca del santuario, nuestro Dios te quitó la vista".

            Entonces el ciego dijo llorando: "Perdóname, oh santo  Profeta de Dios, porque he pecado al hablar contigo; puesto que si yo te hubiera visto hubiera pecado".

            Elías contestó: "Que Dios te perdone, oh hermano, porque en cuanto a mí yo se que tú me dijiste la verdad, viendo que entre más me odio más amo a Dios. Porque Elías no es tu Creador, sino


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