Santiago contestó: <<Oh maestro, si acaso viniere un falso Profeta y un maestro embustero pretendiendo instruirnos, ¿qué debemos hacer?>>.

CAPÍTULO 124

            Jesús respondió en parábola: <<Un hombre va a pescar con una red, y allí atrapa él muchos peces, pero aquellos que son malos él los arroja a lo lejos.

            Un hombre salió a sembrar, pero solo el grano que cayó en buena tierra dio semilla.

            Así debéis hacer vosotros, escuchando a todos y recibiendo sólo la verdad, viendo que sólo la verdad da fruto para la vida eterna>>.

            Entonces dijo Andrés: <<¿Pero cómo puede distinguirse la verdad?>>.

            Jesús respondió: <<Todo lo que esté de acuerdo en el libro de Moisés, eso recibidlo como cierto; viendo que Dios es uno, la verdad es una; por lo tanto se sigue que la doctrina es una y el significado de la doctrina es uno; y por lo tanto la fe es una. En verdad os digo que si la verdad no hubiese sido borrada del libro de Moisés, Dios no habría dado a David nuestro padre el segundo. Y si el libro de David no hubiese sido contaminado, Dios no me habría encomendado el Evangelio; ya que el Señor nuestro Dios es incambiable, y sólo ha hablado un mensaje a todos los hombres. Por lo tanto, cuando el Mensajero de Dios venga, el vendrá a limpiar todo con lo que los impíos hayan contaminado mi libro>>.

            Entonces contestó el que escribe: <<Oh maestro, ¿qué ha de hacer un hombre cuando la Ley sea hallada contaminada y hable un falso Profeta?>>.

            Jesús respondió: <<Grande es tu pregunta, oh Bernabé: por lo tanto te digo que en un tiempo así pocos se salvan, viendo que los hombres no consideran su fin, el cual es Dios. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, toda doctrina que haga al hombre desviarse de su fin, el cual es Dios, es una doctrina muy mala. Por lo tanto hay tres cosas que debes considerar en una doctrina - a saber, amor hacia Dios, piedad hacia el prójimo, y odio hacia uno mismo, el cual ha ofendido a Dios, y lo ofende cada día. Por lo tanto toda doctrina que sea contraria a estas tres cosas principales, evítala, porque es malísima.

CAPÍTULO 125

            Regresaré ahora a hablar acerca de la avaricia; y os digo que cuando el sentido quiera adquirir una cosa o guardarla tenazmente, la razón debe decir: "Esa cosa tendrá fin". Es cierto que si ella tendrá fin es una locura quererla. Por lo tanto es más adecuado para uno querer y conservar aquello que no tendrá fin.

            Que la avaricia sea cambiada a limosnas, distribuyendo justamente lo que (un hombre) haya adquirido injustamente. Y que él haga tal lo que su mano derecha dé, la mano izquierda no lo sepa. Porque los hipócritas cuando dan limosnas desean ser vistos y elogiados por el mundo. Pero verdaderamente ellos son vanos, viendo que para quien un hombre trabaja él recibe su salario. Si, entonces, un hombre quiere recibir algo de Dios, debe él servir a Dios (solamente).

            Y ved que cuando hagáis caridad, consideréis que estáis dándole a Dios todo lo que (dais) por amor de Dios.  Por lo tanto no seáis lentos en dar, y dad de lo mejor que tengáis, por amor de Dios.


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