<<Así haremos>>, le dijeron los discípulos.

            Entonces dijo Jesús: <<Qué dijo entonces Israel, habiendo visto que Dios hace por manos de tantos hombre lo que Dios hizo por mis manos?>>.

            Los discípulos contestaron: <<Ellos dicen que hay un Dios solamente y que tú eres el Profeta de Dios>>.

            Jesús respondió con cara alegre: <<¡Bendito sea el Santo Nombre de Dios, el Cual no ha despreciado el deseo de mí, Su siervo!>>. Y cuando él hubo dicho esto ellos se retiraron a descansar.

CAPÍTULO 127

            Jesús partió del desierto y entró a Jerusalén; y así que todas las gentes corrieron al templo para verlo. Entonces después de la lectura de los Salmos Jesús subió al pináculodonde los escribas solían subir, y, habiendo hecho señal de silencio con la mano, dijo: <<Bendito sea el santo Nombre de Dios - oh hermanos - Quien nos creó del barro de la tierra, y no de espíritu llameante. Porque cuando nosotros pecamos encontramos misericordia ante Dios, la cual Satanás nunca encontrará, ya que por su soberbia él es incorregible, diciendo que él es siempre noble, ya que él es espíritu llameante.

            ¿Habéis oído, hermanos, lo que dijo nuestro padre David acerca de nuestro Dios, que El recuerda que somos polvo y que nuestro espíritu se va y no regresa de nuevo, por lo tanto El tiene misericordia de nosotros? Benditos sean los que conozcan estas palabras, ya que ellos no pecarán contra su Señor eternamente, ya que después de que pecan ellos se arrepienten, así que su pecado no permanece. Ay de los que se ensalzan, porque ellos serán humillados a los carbones ardientes del infierno. Decidme hermanos, ¿cuál es la causa de la autoexaltación? ¿Hay acaso bien alguno aquí en la Tierra? No, por seguro, ya que como dijo Salomón, el Profeta de Dios:  "Todo lo que hay bajo el sol es vanidad". Pero si las cosas del mundo no nos dan razón para ensalzarnos en nuestro corazón, mucho menos nos da razón nuestra vida; ya que está cargada de muchas miserias, ya que todas las creaturas inferiores al hombre pelean contra nosotros. ¡Oh, cuantos han sido matados por el calor ardiente del verano; cuántos han sido por la escarcha y el frío del invierno; cuántos han sido matados por el relámpago y el granizo; cuántos se han ahogado en la mar por la furia de los vientos; cuantos han muerto de peste, de hambre, o porque han sido devorados por las bestias salvajes, mordidos por las serpientes, ahogados por el alimento! ¡oh hombre infeliz, que se exalta a sí mismo habiendo tanto que lo aqueja, estando las creaturas acechándolo en todo lugar! ¿Pero que diré de la carne y el sentido, que desean sólo iniquidad; del mundo, que no ofrece más que pecado, de los malvados, que, sirviendo a Satanás, persiguen a quien vive de acuerdo con la Ley de Dios?. Cierto es, hermanos, que si el hombre, como dijo nuestro padre David, considerase con sus ojos la eternidad, él no pecaría.

            Ensalzarse en el corazón no es sino poner un candado a la piedad y la misericordia de Dios, para que él no perdone.  Porque nuestro padre David dijo que nuestro Dios recuerda que no somos más que polvo y que nuestro espíritu se va y no regresa otra vez. El que se ensalza a sí mismo, entonces, niega que él es polvo, y por lo tanto, no conociendo su origen, él no pide ayuda, y así hace enojar a Dios, Quien puede ayudarlo. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, Dios perdonaría a Satanás si Satanás conociese su propia miseria y pidiese misericordia a su Creador, Quien es Bendito eternamente.




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