Cuando la oración hubo terminado, los discípulos se acercaron a Jesús y él les dijo: <<El hombre que sembró la semilla, sobre el camino, sobre las rocas, sobre las espinas, sobre la buena tierra, es el que enseña la Palabra de Dios, la cual cae sobre un gran número de hombres.

            Cae sobre el camino cuando llega a los caminos de los marineros y los mercaderes, los cuales por la razón de los largos viajes que hacen, y la variedad de naciones con quienes tienen trato, tienen la Palabra de Dios borrada de su memoria por Satanás. Cae sobre las piedras cuando llega a los oídos de los cortesanos, ya que por razón de la gran ansiedad con que ellos sirven al cuerpo de un príncipe la Palabra de Dios no se hunde en ellos. Puesto que, aunque quizás ellos tengan algo de memoria de ella, tan pronto como tienen alguna tribulación la Palabra de Dios se va de sus memorias: ya que, como ellos no sirven a Dios, ellos no pueden esperar ayuda de Dios.

            Cae entre espinas cuando llega a los oídos de los que aman su propia vida, porque, aunque la palabra de Dios crezca ante ellos, cuando crecen los deseos carnales ellos ahogan la buena semilla de la palabra de Dios, ya que los placeres carnales hacen que los (hombre) olviden la Palabra de Dios.  La que cae en buena tierra es cuando la Palabra de Dios llega a los oídos del que teme a Dios, y entonces da el fruto de la vida eterna. Verdaderamente os digo, que en toda condición cuando el hombre teme a Dios la Palabra de Dios fructificará en él.

            De (la parábola) del padre de una familia, en verdad os digo que él (representa) a Dios nuestro Señor; padre de todas las cosas, ya que El creó todas las cosas. Pero El no es un padre a la manera de la naturaleza, porque El es incapaz del movimiento, sin el cual la generación es imposible. Es entonces, nuestro Dios, a quien pertenece este mundo; y el campo dónde él siembra es la Humanidad, y la semilla es la Palabra de Dios.  Así cuando los maestros son negligentes al predicar la Palabra de Dios, al estar ocupados en los negocios del mundo, Satanás siembra el error en el corazón de los hombres, de donde vienen incontables sectas de doctrina impía.

            Los santos y Profetas gritan: "Oh Señor, ¿no les diste tú, entonces, buena doctrina a los hombres? ¿Por qué entonces, hay tantos errores?".

            Dios contesta: "Yo he dado buena doctrina a los hombres, pero mientras que los hombres han desistido de la vanidad Satanás ha sembrado errores para anular mi Ley".

            Los santos dicen: "Oh Señor, nosotros dispersaremos estos errores destruyendo a los hombres".

            Dios responde: "No lo hagáis, porque los fieles están íntimamente unidos a los infieles por parentesco que los justos serán perdidos con los infieles. Pero esperad hasta el Juicio, porque en ese tiempo los infieles serán reunidos por mis ángeles y serán arrojados al fuego con Satanás, mientras que los buenos fieles vendrán a Mi Reino". Cierto es, muchos padres infieles engendrarán hijos fieles, por bien de los cuales Dios espera al mundo que se arrepienta.

CAPÍTULO 134

            Los que llevan buenos higos son los verdaderos maestros que predican la buena doctrina, que se complace en las mentiras, busca de los maestros hojas de palabras bellas y adulación. Viendo lo cual, Satanás se une con la carne y el sentido, y trae una gran cantidad de hojas; o sea, una cantidad de cosas mundanas, con lo cual él cubre el pecado; recibiendo lo cual, el hombre se pone enfermo y listo para la muerte eterna.


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