- la cual nació para morir, tanto que sólo no muere el que no nació - ¿ por qué no miden los hombres su vida con la muerte ?

            ¿Habéis visto a los que construyen, cómo para cada piedra que colocan tienen ellos en vista los cimientos, midiéndolos para que estén derechos, para que la pared no caiga ? !Oh hombre miserable! porque con mayor ruina caerá el edificio de su vida, ya que él no mira al cimiento de la muerte.

CAPÍTULO 141

            Decidme: cuando un hombre nace, ¿cómo nace?, él nace desnudo.  Y cuando él es colocado muerto bajo la tierra, ¿qué ventaja tiene él ? Un vil trapo de tela, con el cual él es un venado: y ésta es la recompensa que el mundo le da.

            Ahora si los medios en toda obra deben ser proporcionales al comienzo y al final, para que la obra pueda ser llevada a buen fin, ¿ qué fin tendrá el hombre que desea riquezas terrenales ? El morirá, como dijo David, el Profeta de Dios: "El pecador morirá una muerte pésima".

            Si un hombre cosiendo tela enhebrase vigas en vez de hilo en la aguja, ¿cómo alcanzaría la obra (su fin) ? De seguro el trabajaría en vano, y sería despreciado en vano y sería despreciado por sus vecinos. Ahora bien, el hombre no ve que él está haciendo esto constantemente cuando él acumula bienes mundanos, porque la muerte es la aguja, donde las vigas de los bienes terrenales no pueden ser enhebrados. No obstante en su locura él se esfuerza constantemente para hacer que el trabajo tenga éxito, pero en vano.

            Y el que no crea en mis palabras, que mire las tumbas porque allí encontrará él la verdad. El que quisiere volverse sabio más que todos los demás en el temor de Dios, que estudie el libro de la tumba, ya que allí encontrará él la verdadera doctrina para su salvación. Ya que él sabrá cuidarse del mundo, la carne y el sentido, cuando él vea que la carne está reservada para ser alimento de los gusanos.

            Decidme, si hubiere un camino que fuera tal que caminando por el medio de él un hombre fuese seguro, pero caminando por las orillas se rompiese él de cabeza; ¿qué dirías si vieseis a los hombres compitiendo unos con otros, y esforzándose en emulación para quedar más cerca de la orilla y matarse? ¡Qué asombrados estaríais! Seguramente diríais: "Ellos están locos y frenéticos, y si no están locos están desesperados".

            "Así es", respondieron los discípulos.

            Entonces Jesús lloró y dijo: "Así verdaderamente, son los amantes del mundo. Ya que si ellos vivieran de acuerdo a la razón, que mantiene un lugar medio en el hombre, ellos seguirían la ley de Dios, y serían salvados de la muerte eterna. Pero ya que ellos siguen a la carne y al mundo ellos están locos, y crueles enemigos de sí mismos, esforzándose para vivir más arrogantemente y más lascivamente unos que otros".

CAPÍTULO 142

            Judas, el traidor, cuando vio que Jesús había escapado (de las gentes), perdió la esperanza de volverse poderoso en el mundo, porque él cuidaba del bolso de Jesús donde se guardaba todo lo que le era dado por amor de Dios. El tenía esperanza de que Jesús se volviese rey de Israel, y así él


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