Este es el pequeño libro de Elías, oh fariseos, así que otra vez os digo que si fuerais fariseos os deberíais de haber alegrado de que yo entre aquí, ya que Dios tiene misericordia de los pecadores>>.

CAPÍTULO 146

            Entonces dijo Zaqueo: <<Señor, mira que te daré, por amor a Dios, el cuádruple de todo lo que he recibido de la usura>>.

            Entonces dijo Jesús: <<Este día la salvación ha venido a esta casa. En verdad, en verdad, muchos publicanos, rameras, y pecadores entrarán al Reino de Dios, y los que se consideran a sí mismos justos entrarán a las llamas eternas>>.

            Al oír esto, os fariseos partieron indignados. Entonces dijo Jesús a los que se convirtieron al arrepentimiento, y a su discípulos: <<Hubo un padre que tenía dos hijos, y el menor dijo: "Padre, dame mi porción de bienes"; y su padre se los dio. Y él, habiendo recibido su porción, partió,  y se fue a un país lejano, donde él gastó toda su riqueza con rameras, viviendo lujosamente. Después de esto hubo una gran hambre en ese país, tanto que el hombre miserable fue a servir a un ciudadano, el cual lo puso a alimentar cerdos, comiendo bellotas. Pero cuando se ponía a pensar decía: "¡Oh cuántos en la casa de mi padre tienen abundancia y banquetes, y yo perezco de hambre aquí! Me levantaré, por lo tanto, e iré a mi padre, y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti:, trátame como a uno de tus siervos".

            El pobre hombre fue, y entonces sucedió que su padre lo vio llegar desde lejos, y se movió a compasión por él. Así que salió a encontrarlo, y habiendo llegado a él lo abrazó y lo besó.

            El hijo se arrodillo, diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra tí, trátame como a uno de tus siervos, porque yo no soy digno de ser llamado hijo tuyo".

            El padre respondió: "Hijo, no digas eso, porque tú eres mi hijo, y yo te dejaré en la condición de esclavo mío". Y él llamo a sus siervos y dijo: "Traed túnicas nuevas y vestid a este hijo mío, y dadle calzado nuevo; ponedle el anillo en su dedo, e inmediatamente matad el becerro gordo y haremos una fiesta. Porque este hijo mío estaba muerto y ahora ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado".

CAPÍTULO 147

            Mientras ellos festejaban en la casa, hé aquí que el hijo mayor llegó a la casa, y él, oyendo que festejaban dentro, se asombró, y habiendo llamados a unos de los sirvientes, le preguntó por que razón estaban celebrando de esa manera.            El sirviente le respondió: "Tu hermano ha venido y tu padre ha matado el becerro gordo, y ellos están festejando". El hijo mayor se enojó mucho cuando oyó esto, y no quería entrar a la casa. Por lo tanto salió su padre y le dijo: "Hijo, tu hermano ha venido, ven tú has matado el becerro gordo".

            El padre respondió: "Hijo, tú siempre estas conmigo y todo es tuyo; pero éste estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y ahora ha sido hallado, por lo tanto tenemos que alegrarnos".

            El hijo mayor se enojó más, y dijo: "Ve tú alegrate, ya que yo no comeré a la mesa de fornicadores". Y él partió y dejó a su padre, sin recibir siquiera moneda de dinero>>.


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