CAPÍTULO 150

            El mayor contestó: "Oh hermano no digas eso, porque tú desprecies el conocimiento, el cual nuestro Dios quiere que sea apreciado".

            El más joven replicó: "ahora, como voy a hablar sin caer en pecado; ya que tu palabra es cierta, y la mía también. Yo digo, entonces, que aquéllos que conocen los mandamientos de Dios escritos en la Ley deberían observar aquéllos (primero) si ellos después quisieran aprender más. Y todo lo que un hombre aprende, que lo observe, y no (meramente) lo conozca".

            Dijo el mayor: "Oh hermano, dime, ¿con quién has hablado, que dices que no has aprendido todo lo que yo dije?".

            El más joven respondió: "Oh hermano, yo hablo conmigo mismo. Todos los días me pongo a mí mismo ante el juicio de Dios, para rendir cuentas de mí mismo. Y siempre encuentro dentro de mí a uno que excusa mis faltas".

            Dijo el mayor: "Oh hermano, ¿que faltas tienes tú, que eres perfecto?".

            El más joven respondió: "Oh hermano, no digas eso, porque yo estoy entre dos grandes faltas: una es que yo no me reconozco a mí mismo como el mayor de los pecadores, la otra es que yo no hago penitencia por ello más que los demás hombres".

            Dijo el mayor: "oh hermano, ¿de quien es la bondad o de quien son las faltas que tú consideras en esta montañas, viendo que no hay hombres aquí".

            El más joven respondió: "yo debo considerar la obediencia del sol y los planetas, ya que ellos sirven a su Creador mejor que yo. Pero a ellos yo condeno, ya sea porque no dan luz como yo deseo, o porque su calor es demasiado grade, o hay demasiado o muy poca lluvia sobre el suelo".

            Entonces, al oír esto, el mayor dijo: "Hermano, ¿donde has aprendido tú esta doctrina, ya que yo tengo ahora 90 años, por 75 de los cuales yo he sido un fariseo?".

            El más joven contesto: "Oh hermano, tú dices esto en humildad, ya que tú eres un santo de Dios. Sin embargo, te respondo que Dios nuestro Creador no mira al tiempo sino mira al corazón: por lo tanto David, teniendo 15 años de edad, más joven que otros seis hermanos suyos, fue escogido rey de Israel, y se volvió un Profeta de Dios nuestro Señor">>.

CAPÍTULO 151

<<Este hombre era un verdadero fariseo>>, dijo Jesús a sus discípulos, <<y quiera Dios que podamos en el Día del Juicio tenerlo como amigo nuestro>>.

            Jesús entonces se embarcó en una nave, y los discípulos lamentaron haber olvidado traer pan. Jesús los reprendió, diciendo: <<Tened cuidado de la levadura de los fariseos de hoy, porque un poco de levadura echa a perder una masa de harina>>.

            Entonces dijeron los discípulos unos a otros: <<¿Pero qué levadura tenemos, si no tenemos ningún pan?>>.




358