Entonces dijo Jesús: <<Oh hombres de poca fe, ¿Habéis entonces olvidado lo que Dios hizo en Naím, donde no había señal de grano? ¿Y cuántos comieron y quedaron satisfechos con cinco panes y dos peces? La levadura del fariseo s falta de fe de Dios, y cuidado del ego, lo cual ha corrompido no sólo a los fariseos de hoy en día, sino que ha corrompido a Israel. Porque la gente sencilla, no sabiendo leer, hace lo que ellos ven hacer a los fariseos, ya que ellos los consideran santos.

            ¿Sabéis vosotros lo que es el verdadero fariseo? El es el aceite de la naturaleza humana. Porque así como el aceite descansa encima de todo líquido, así la bondad del verdadero fariseo flota encima de toda bondad humana. El es un libro viviente, que Dios da al mundo; ya que todo lo que él dice y hace está de acuerdo con la Ley de Dios. Por lo tanto el que hace como él observa la Ley de Dios. El verdadero fariseo es sal que no deja que la carne humana se pudra; ya que todo el que lo vé se mueve al arrepentimiento. El es una luz que ilumina el camino de los peregrinos, ya que todo el que considera su pobreza con su penitencia se da cuenta de que en este mundo nosotros no deberíamos cerrar nuestro corazón.

            Pero el que enrancia el aceite, corrompe el libro, echa perder la sal, extingue la luz; ese hombre es un fariseo. Si, por lo tanto, no quereís perecer, tened cuidado y o hagáis como hacen los fariseos de hoy en día>>.

CAPÍTULO 152

            Habiendo llegado Jesús a Jerusalén, y habiendo entrado un día sábado al Templo, los soldados se acercaron a tentarlo y atraparlo, y ellos dijeron: <<Maestro, ¿es ilícito hacer guerra?>>.

            Jesús contestó: <<Nuestra fe nos dice que nuestra vida es una guerra continua sobre la Tierra>>.

            Dijeron los soldados: <<¿Entonces querrías tú convertirnos a tu fe, y que así abandonásemos la multitud de Dioses (ya que Roma sola tiene 28.000 Dioses que se vén) y siguiésemos a tu Dios que es solamente uno y por eso él no puede ser visto, no se sabe dónde está, y tal vez él sea sólo vanidad?>>.

            Jesús contestó: <<Si yo te hubiese creado, como nuestro Dios te creó, yo trataría de convertirte>>.

            Ellos respondieron: <<¿Pero cómo nos ha creado Tu Dios, si no se sabe dónde está? Muéstranos a tu Dios, y nosotros nos volveremos judíos>>.

            Entonces dijo Jesús: <<Si tuvieseis ojos para verlo yo os lo mostraría, pero ya que sois ciegos, yo no os lo puedo mostrar>>.

            Los soldados contestaron: <<De seguro, el honor que esta gente te rinde te debe haber quitado el entendimiento. Porque todos tenemos dos ojos en la cabeza, y tú dices que somos ciegos>>.

            Jesús respondió: <<Los ojos carnales sólo pueden ver cosas burdas y externas; vosotros por lo tanto sólo podéis ver a vuestros Dioses de madera, plata y oro que no pueden hacer cosa alguna. Pero nosotros los de Judea tenemos ojos espirituales, que son el temor y la fe en Dios, por lo tanto nosotros podemos ver a nuestro Dios en todo lugar>>.


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