por lo tanto, cometisteis un grave pecado al decir que sólo yo conozco la verdad. Y yo os digo que, si vosotros dijisteis esto para tentarme, vuestro pecado es aun mayor>>.

            Entonces Jesús, viendo que ellos se contenían, dijo otra vez: <<Aunque no sea yo el único en Israel que conoce la verdad, sólo yo hablaré; así que escuchadme, ya que vosotros me habéis preguntado.

            Todas las cosas creadas pertenecen al Creador, de tal manera que nadie puede reclamar nada. Así el alma, el sentido, la carne, el tiempo, los bienes, y el honor, todos son posesiones de Dios, así que si un hombre no los recibe como Dios quiere él se vuelve un ladrón. Y de manera similar, si él los gusta contrario a lo que Dios quiere, él también es un ladrón. Yo os digo , por lo tanto, como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, cuando toméis el tiempo, diciendo: "Mañana haré así, yo diré tal cosa, yo iré a tal lugar", sin decir: "Si Dios quiere", vosotros sois ladrones: Y vosotros seréis mayores ladrones si gastáis la mejor parte de vuestro tiempo dándoos placer y no complaciendo a Dios, y gastáis la mejor parte en el servicio de Dios; entonces vosotros ciertamente seréis ladrones.           

Quien comete pecado, sea de la forma que sea, él es un ladrón; ya que él roba el tiempo y el alma y su propia vida, la cual debería servir a Dios, y la da a Satanás, el enemigo de Dios.

CAPÍTULO 154

            El hombre, por lo tanto, que tiene honor, y vida, y bienes -cuando sus posesiones le son robadas, el ladrón será colgado (en la cruz); cuando su vida es tomada, el asesino será decapitado. Y esto es justo, porque Dios así lo ordenó. Pero cuando el honor de un prójimo es arrebatado, ¿porqué no es crucificado el ladrón? ¿Son los bienes, acaso, mejores que el honor? ¿Ha ordenado Dios, acaso, que el toma bienes sea castigado y el que toma vida con bienes sea castigado, pero el que toma el honor se vaya libre? Seguramente que no; ya que por razón de sus murmuraciones nuestros padres no entraron a cerca de 70.000 de nuestras gentes.

            Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece, mi alma, el que roba el honor es merecedor de mayor castigo que el que roba a un hombre su bienes y su vida. Y el que escucha al murmurador es similarmente culpable, ya que uno recibe a Satanás sobre la lengua el otro en sus oídos>>.

            Los fariseos se consumían (de furia) al oír esto, ya que ellos no podían condenar sus palabras. Entonces se acercó a Jesús un doctor, y le dijo: <<Buen maestro, díme, ¿por qué Dios no les dio grano y frutas a nuestros padres? Sabiendo que ellos debían caer, seguramente El debió haberles permitido grano, no haber tolerado que los hombres lo vieran>>.

            Jesús contesto: <<Hombre, tú me llamaste bueno, pero tu erraste, por que solo Dios es bueno. Y mucho más te equivocas el preguntar por qué Dios no hizo de acuerdo con tu pensamiento. Sin embargo te contestaré todo. Yo te digo, entonces, que Dios nuestro Creador al hacer Su obra no se conformó El mismo a nosotros, por lo tanto no es ilícito para la criatura buscar su propio camino y conveniencia, sino más bien el honor de Dios su Creador, para que la creatura pueda depender del Creador y no el Creador de la creatura. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, si Dios hubiera concebido todo al hombre, el hombre no se habría reconocido a sí mismo como siervo de Dios; y así él se habría considerado a sí mismo señor del Paraíso. Por lo tanto el Creador, Quien es Bendito por siempre, le prohibió el alimento, para que el hombre permaneciese sujeto a El.


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