vanidad. Por lo tanto los hombres habrían actuado mucho más inicuamente, creyendo que no hay ningún pecado ni maldad "que Dios no haya hecho", al oír lo cual la Tierra tiembla>>. Y cuando Jesús hubo dicho esto, inmediatamente sucedió un gran terremoto, tanto que todos cayeron como muertos. Jesús los levantó, diciendo:<< Ved ahora si os dije la verdad. Que esto, entonces, sea suficiente para vosotros; que Amós, cuando él dijo que "Dios ha hecho mal en la ciudad", hablando con el mundo, habló de las tribulaciones, las cuales sólo los pecadores llaman mal.

            Hablemos ahora de la predestinación, de la cual deseáis saber, y dé lo cual os hablaré cerca del Jordán, del otro lado, si Dios quiere>>.

CAPÍTULO 163

            Jesús fue al desierto más allá del Jordán con sus discípulos, y cuando hicieron la oración del mediodía él se sentó cerca de una palmera, y a la sombra de la palmera sus discípulos se sentaron.

            Entonces dijo Jesús: <<Tan secreta es la predestinación, oh hermanos, que yo os digo, verdaderamente, que sólo por un hombre será claramente conocida. El es a quien la nación busca para quien los secretos de Dios son tan claros que, cuando él venga al mundo, benditos será quienes escuchen sus palabras, ya que Dios los cubrirá con Su Misericordia tal como esta palmera nos da sombra. Si tal como este árbol nos protege del ardiente calor del sol, asimismo la Misericordia de Dios protegerá de Satanás a quienes crean en este hombre>>.

            Los discípulos contestaron: <<Oh maestro, ¿quién será ese hombre del que hablas, que vendrá al mundo?>>.

            Jesús respondió con corazón alegre: <<El es Mohammed, el Mensajero de Dios, y cuando el venga al mundo, así como la lluvia hace que la tierra dé fruto cuando no ha llovido por un largo tiempo, asimismo será el ocasión de buenas obras entre los hombres, a través de la abundante misericordia que él traerá. Porque él es una nube blanca llena de la Misericordia de Dios, cuya misericordia dejará caer Dios sobre los fieles como lluvia.

CAPÍTULO 164

            Yo entonces os diré ahora lo poco que Dios me ha concedido conocer acerca de esta misma predestinación. Los fariseos dicen que todo ha sido así predestinado que él es el efecto no puede volverse réprobo por ningún medio puede volverse elegido; y que, tal como Dios ha predestinado las buenas obras como el camino por el que caminarán los escogidos a la salvación, asimismo El ha predestinado el pecado como el camino por el que los réprobos caminarán hacia la condenación. Maldita sea la lengua que dijo esto, con la mano que lo escribió, ya que esta es la fe de Satanás. Por ello puede uno conocer de qué manera son los fariseos del tiempo actual, ya que ellos son fieles siervos de Satanás.

            ¿Qué otra cosa puede significar la predestinación sino una voluntad absoluta para poner fin a una cosa de la que uno tiene los medios en la mano?, porque sin los medios uno no puede destinar un fin. ¿Cómo, entonces, destinará la casa el que no sólo carece de piedra y dinero qué gastar, sino que ni siquiera tiene tierra como para poner el pie? Seguramente nadie (podría hacer eso). No más, entonces, os digo, es la predestinación, que quita el libre albedrío que Dios le dio al hombre por Su pura Generosidad, la ley de Dios. De cierto no es predestinación sino abominación lo que estaríamos estableciendo.


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