Pedro contestó: <<Oh maestro, ¿está lo que ahora dices escrito en ese libro?>>.

            Jesús replicó: <<Todo lo que yo digo para el conocimiento de Dios y el servicio de Dios, para el conocimiento del hombre y para la salvación de la humanidad - todo ello sale de este libro, el cual es mi Evangelio>>.

            Dijo Pedro: <<¿Está allí escrita la gloria del Paraíso?>>.

CAPÍTULO 169

            Jesús respondió: <<Escuchad, y yo os diré de qué manera es el Paraíso, y como vivirán allí los santos y los fieles sin fin, porque esto es una de las mayores bendiciones del Paraíso, ya que todo, por grande que sea, si tiene un fin, se vuelve pequeño; si, se vuelve nada.

            El Paraíso es la casa donde Dios almacena Sus delicias, las cuales son tan grandes que el suelo que es pisado por los pies de los santos y bienaventurados es tan precioso que una dracma de él es más preciosa que cien mundos.

            Esas delicias fueron vistas por nuestro padre, David, Profeta de Dios, ya que Dios se las mostró, lo hizo que viera las glorias del Paraíso: entonces, cuando él volvió en sí, se tapó los ojos con ambas manos, y llorando dijo: "¡No miréis más a este mundo, oh ojos míos, porque todo es vano, y no hay nada bueno!".

            De estas delicias dijo Isaías el Profeta: "Los ojos de los hombres no han visto, sus oídos no han oído, ni el corazón humano ha concebido, lo que Dios ha preparado para los que lo aman". ¿Sabéis vosotros por qué ellos no han visto, oído ni concebido dichas delicias? Es porque mientras ellos viven, aquí abajo ellos no son dignos de contemplar tales cosas. Así que, cuando nuestro padre David las vio verdaderamente, yo os digo que él las vio con la luz divina. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, como las delicias del Paraíso son infinitas y el hombre es finito, el hombre no puede contenerlas; tal como una pequeña jarra de barro no puede contener al mar.

            ¡Mirad, entonces, qué hermoso es el mundo en el verano, cuando todas las cosas dan fruto! El campesino mismo, intoxicado de alegría por razón de la cosecha por llegar, hace resonar los valles y las montañas con su canto, ya que él ama su labor supremamente. Levantad ahora vuestros corazones al Paraíso, donde las cosas son fructíferas con frutos proporcionales al que los cultivó.

            Como que Dios vive, esto es suficiente en cuanto al conocimiento del Paraíso, que sepáis que Dios creó al Paraíso como hogar de Sus delicias. Ahora, ¿no creéis que la bondad inconmensurable debe tener cosas inconmensaurablemente buenas?, ¿o que la belleza inconmensurable ha de tener cosas inconmesurablemente bellas? Tened cuidado, ya que erraréis grandemente si no creéis esto.

CAPÍTULO 170

            Dios dice así al hombre que le sirva fielmente: "Yo conozco tus obras, que tú haces para Mi. Porque tú me sirves como Dios tu Creador, sabiendo que tú mismo eres Mi obra, y no Me pides nada excepto gracia y misericordia para servirme fielmente; porque tú no pones fin a tu servicio para Mi, ya que tú deseas servirme eternamente; asimismo haré Yo, ya que Yo te recompensaré como si tú fueras Dios, igual a Mi. Ya que no sólo pondré Yo en tus manos la abundancia del Paraíso, sino que Yo me daré a Mi mismo como un regalo; así que, así como tú quieres ser Mi sierva por siempre, asimismo te daré tu premio por siempre">>.

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