Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, ese hombre agradará más a Dios que todos Sus santos ángeles. Ya que Dios ama la verdadera humildad, y odia la soberbia>>.

            Entonces el escriba dio gracias a Jesús, y le dijo: <<Señor, vayamos a la casa de tu siervo, ya que tu siervo te dará carne a ti y a tus discípulos>>.

            Jesús respondió: <<Yo iré allí cuando me prometas llamarme "hermano", y no "señor", y que tú seas mi hermano, y no mi siervo>>.    El hombre lo prometió, y Jesús fue a su casa.

CAPÍTULO 183

            Mientras ellos estaban sentados a la mesa, el escriba dijo: <<Oh maestro, tú dijiste que Dios ama la verdades humildad. Dinos por lo tanto qué es humildad, y cómo puede ser verdadera o falsa>>.

            (Jesús contestó): <<En verdad os digo que el que no se vuelva como un niño pequeño no entrará en el Reino del cielo>>.

            Todos se asombraron al oís esto, y ellos se dijeron unos a otros: <<¿Pero cómo va a volverse niño el que tiene 30 ó 40 años de edad? Ciertamente esto es algo difícil de entender>>.

            Jesús respondió: <<Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, mis palabras son ciertas. Yo os digo que (un hombre) tiene necesidad de volverse como un niño pequeño: ya que ésta es la verdadera humildad. Pues si le preguntáis a un niño pequeño: "¿Quién hizo tus ropas?", él contestará: "Mi padre". Si le preguntáis de quien es la casa donde vive él, él dirá: "De mi padre". SI decís: "¿Quién te da de comer?", él replicará: "Mi padre". Si decís: "¿Quién te enseñó a caminar y a hablar?", él contestará: "Me caí, y me descalabré". Si decís: "Pero, ¿por qué te caíste?", él contestará: "¿No veis que soy pequeño, por lo que no tengo la fuerza para caminar y correr como un hombre grande?, así necesito que mi padre me lleve de la mano para caminar firmemente. Pero para que yo pueda caminar bien, mi padre me dejó por un rato, y yo, queriendo correr, me caí". Si decís: "¿Y qué dijo tu padre?", él responderá: "¿Por qué no caminaste despacio? Fíjate bien y no te apartes de mi lado en lo futuro">>.

CAPÍTULO 184

            <<Decidme, ¿es eso cierto?>>, dijo Jesús.     Los discípulos y el escriba contestaron: <<Es ciertísimo>>.

            Entonces dijo Jesús: <<El que en verdad reconoce a Dios como autor de todo bien, y a si mismo como autor del pecado, será verdaderamente humilde. Pero el que hable  con la lengua como habla el niño, pero él contradice (lo mismo) con sus actos, ciertamente tiene falsa humildad y verdadera soberbia.

            Porque la soberbia está entonces en su cumbre cuando hace uso de cosas humildes, para no ser reprendido y reprobado por los hombres.

            La verdadera humildad es una pequeñez del alma por lo cual el hombre se conoce en verdad a si mismo; pero la falsa humildad es una niebla del infierno que oscurece así el entendimiento del alma, así que lo que el hombre debería adjudicarse a sí mismo, se lo ascribe a Dios, y lo que él debería ascribir a Dios, se lo adjudica a sí mismo. Así, el hombre de falsa humildad dirá que él es un


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