malvado pecador, pero cuando uno le dice que él es un pecador él se enfurecerá contra el (que se lo dijo), y lo perseguirá.

            El hombre de falsa humildad dirá que Dios le dio todo lo que él tiene, pero que él, por su parte, no ha dormido, sino hecho buenas obras.

            Y estos fariseos de la época actual, hermanos, decidme cómo caminan>>.

            El escriba respondió, llorando: <<Oh maestro, los fariseos de la época actual tienen las ropas y el hombre de fariseos, pero en sus corazones no engañarían a las gentes sencillas! ¡Oh tiempo antiguo, qué cruelmente nos has tratado, que nos ha quitado a los verdaderos fariseos y nos has dejado a los falsos!>>.

CAPÍTULO 185

    Jesús respondió: <<Hermano, no es el tiempo el que ha hecho esto, sino más bien el mundo malvado. Porque en todo tiempo es posible servir a Dios en verdad, pero al acompañarlo con el mundo, o sea con las malas costumbres de cada época, el hombre se vuelve malo.

            ¿No sabes acaso que Gehazi, sirviente de Eliseo, el Profeta, mintiendo, y avergonzando a su maestro, tomó el dinero y las ropas de Naamán el sirio? Y sin embargo Eliseo tuvo un gran número de fariseos que hoy en día evitan toda buena obra y todo ejemplo santo: y el ejemplo de Gehazi es suficiente para los que son reprobados por Dios>>.

            El escriba contestó: <<Oh maestro, ¿qué diré yo? De seguro muchos no lo creen, aunque está escrito por Daniel el Profeta; pro en obediencia a ti narraré la verdad.

            Ageo tenía 15 años cuando, habiendo vendido su patrimonio y habiéndolo dado a los pobres, salió de Anathoth para servir al Profeta Obadías. Ahora, el anciano Obadías, que conocía la humildad de Ageo, lo usaba como un libro con el cual enseñaba a sus discípulos. Por lo tanto él frecuentemente le enviaba de regalo ropas y alimentos delicados, pero Ageo siempre enviaba de vuelta al mensajero, diciendo: "Ve, regresa a la casa, porque has cometido un error. ¿Me enviaría Obadías estas cosas? Seguro que no; ya que él sabe que yo no hago nada bueno, y solamente cometo pecados".

            Y Obadías, cuando tenía algo malo, solía dárselo al día siguiente a Ageo, para que él lo viera. Entonces Ageo, cuando lo veía, se decía a si mismo: "Ahora, mira, ciertamente Obadías te ha olvidado, ya que esta cosa es solamente adecuada para mi, ya que yo soy peor que todos. Y no hay nada tan vil que, recibiéndolo de Obadías, por cuyas manos Dios me lo concede, no fuese un tesoro".

CAPÍTULO 186

            Cuando Obadías deseaba enseñar a alguien cómo rezar, él llamaba Ageo  y decía: "Recita aquí tu oración para que todos puedan oír tus palabras". Entonces Ageo decía: "Señor Dios de Israel, mira con misericordia a Tu sirvo, el cual te invoca, ya que Tu lo creaste. Justo Señor Dios, recuerda Tu Justicia y castiga los pecados de Tu siervo, para que yo no contamine Tu obra, Señor Dios mío, yo no te puedo pedir las delicias que Tu concediste a Tus siervos fieles, porque yo no hago sino pecados. Por lo tanto, Señor, cuando Tú vayas a darle una enfermedad a uno de Tus siervos, recuérdame a mi Tu siervo, para Tu propia Gloria">>.


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