<<Y cuando Ageo hacia así>>, dijo el escriba, <<Dios lo amaba tanto que a todos los que en ese tiempo estaban con él Dios les dio el don (de) la profecía. Y nada pedía Ageo en oración que Dios le negase>>.

CAPÍTULO 187

            El buen escriba lloraba al decir esto, como llora el marinero cuando vé su barca rota.

            Y él dijo: <<Oseas, cuando fue a servir a Dios, era príncipe de la tribu de Neftalí, y tenía 40 años. Y así, habiendo vendido su patrimonio y dándoselo a los pobres, fue a ser discípulo de Ageo.     Oseas estaba tan inflamado de la caridad que para todo lo que le pedían él decía: "Esto me dio Dios para ti, oh hermano, ¡acéptalo, por lo tanto!".

            Por esa razón él pronto quedó con sólo dos vestidos, o sea, una túnica de saco y un manto de pieles. El vendió, digo, su patrimonio y lo dio a los pobres, porque de otra manera nadie podría ser llamado fariseo.

            Oseas tenía el libro de Moisés, el cual leía con gran entusiasmo. Un día Ageo le dijo: "Oseas, ¿quién te quitó todo lo que tenías?".

            Sucedió que un discípulo de un Profeta vecino iba a ir a Jerusalén, pro no tenía manto. Así que, habiendo oído de la caridad de Oseas, fue a verlo, y le dijo: "Hermano, quisiera ir a Jerusalén para hacer un sacrificio a nuestro Dios, pero no tengo un manto, así que no sé qué hacer".

            Cuando él oyó esto, Oseas dijo: "Perdóname, hermano, porque yo he cometido un gran pecado contra ti: ya que Dios me dio un manto para que te lo diera a ti, y yo lo había olvidado. Ahora por lo tanto acéptalo, y ruega a Dios por mí". El hombre, creyendo esto, aceptó el manto de Oseas y partió. Y cuando fue a casa de Ageo dijo: "¿Quién te quitó tu manto?".

            Oseas replicó: "El libro de Moisés".    Ageo estuvo muy complacido de oír esto, ya que él se dio cuenta de la bondad de Oseas.

            Sucedió que un hombre pobre fue asaltado por ladrones y dejado desnudo. Entonces Oseas, al verlo, se quitó su propia túnica y se la dio al desnudo, quedando él con un pequeño pedazo de piel de cabra sobre sus partes privadas. Entonces, como él no iba a ver a Ageo, el buen Ageo pensó que Oseas estaba enfermo. Así que él fue con dos discípulos a verlo: y ellos lo encontraron envuelto en hojas de palma. Entonces dijo Ageo: "Dime ahora, ¿por qué no has ido a visitarme?".

            Oseas respondió: "El libro de Moisés se llevó mi túnica, y temí ir sin túnica a verte". Así que Ageo le dio otra túnica.

            Sucedió que un hombre joven, viendo que Oseas leía el libro de Moisés, lloró, y dijo: "Yo también aprendería a leer si tuviera un libro". Oyendo lo cual, Oseas le dio el libro diciendo: "Hermano, este libro es tuyo, ya que Dios me lo dio para que yo se lo diera a uno que, llorando, desease un libro".       El hombre le creyó, y aceptó el libro.

CAPÍTULO 188

            Había un discípulo de Ageo cerca de Oseas; y él, queriendo ver si su propio libro estaba bien escrito, fue a visitar a Oseas, y le dijo: "Hermano, toma tu libro y veamos si es igual al mío".


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