CAPÍTULO 189

            Entonces dijo Jesús: <<Esto es cierto, ya que me lo asegura Dios. Por lo tanto, para que cada uno sepa que ésta es la verdad, ¡en el nombre de Dios que el sol se quede quieto, y no se mueva durante 12 horas?>>. Y así sucedió, para gran terror de todo Jerusalén y Judea.

            Y Jesús dijo al escriba: <<Oh hermano, ¿qué quieres aprender de mi, si tienes tanto conocimiento? Como que Dios vive, esto es suficiente para la salvación del hombre, ya que la humildad de Ageo, con la caridad de Oseas, cumplen toda la Ley y (las enseñanzas de) todos los Profetas.

            Dime hermano, cuando viniste a preguntarme al Templo, ¿pensaste, acaso, que Dios me había enviado a destruir la Ley y los Profetas?.

            Cierto es que Dios no haría esto, ya que El es incambiable, y por lo tanto lo que Dios ordenó como camino de salvación para el hombre, eso hizo que los Profetas lo dijeran. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, si el libro de Moisés con el libro de nuestro padre David no hubiesen sido corrompidos por las tradiciones humanas de los falsos fariseos y doctores, Dios no me habría dado Su Palabra. ¿Y para qué hablar del libro de Moisés y el libro de David? Toda profecía han corrompido ellos, tanto que hoy en día una cosa no es intentada porque Dios la hubiese ordenado, sino que los hombres miran a si los doctores la dijeron, y si los fariseos la observan, como si Dios estuviera equivocado, y los hombres no pudiesen errar.

            ¡Ay, entonces, de esta generación infiel, porque sobre ellos caerá la sangre de cada Profeta y hombre justo, con la sangre de Zacarías hijo de Baraquías, a quien ellos mataron entre el templo y el altar!.          ¿A qué Profeta no han perseguido ellos?. ¿A qué hombre justo han dejado ellos que muera de muerte natural? ¡Escasamente a uno! Y ahora ellos intentan matarme. Ellos se jactan de ser hijos de Abraham, y de poseer el hermoso Templo. Como que Dios vive, ellos son hijos de Satanás, y por lo tanto ellos hace su voluntad; por lo tanto el Templo, con la ciudad santa, será arruinado, tanto que no quedará del Templo piedra sobre piedra.

CAPÍTULO 190

            Dime, hermano, tú que eres un doctor experto en la Ley, ¿en quién fue hecha la promesa del Mesías a nuestro padre Abrahán?. ¿En Isaac o en Israel?>>.
            El escriba respondió: <<Oh maestro, temo decirte esto, debido a la pena de muerte>>.
            Entonces dijo Jesús: <<Hermano, me aflijo de haber venido a comer pan en tu casa, ya que tú amas esta vida actual más que a Dios tu Creador; y por esta causa tú temes perder tu vida, pero no temes perder la fe y la vida eterna, las cuales se pierden cuando la lengua habla contrario a lo que el corazón sabe de la Ley de Dios>>.

            Entonces el buen escriba lloró, y dijo: <<Oh maestro, si yo hubiera sabido cómo dar fruto, yo habría predicado muchas cosas que he dejado de decir ya que podría surgir la sedicción entre la gente>>.

            Jesús respondió: <<Tu no deberías respetar ni a las gentes, ni a todo el mundo, ni a todos los santos, ni a todos los ángeles, cuando causase ofensa a Dios. Así que deja que todo el (mundo) perezca antes que ofender a Dios a tu Creador, y no lo conserves con el pecado. Porque el pecado destruye y no conserva, pero Dios es Poderoso para crear tantos mundos como (granos de) arena hay en el mar, y más>>.


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