CAPÍTULO 193

            Jesús permaneció dos días en casa de Nicodemo, y al tercer día partió hacia Betania; y cuando él estaba cerca del pueblo envió a dos de sus discípulos por delante, para anunciar su llegada a María. Ella salió corriendo del pueblo, y cuando ella hubo hallado a Jesús, dijo, llorando: <<Señor, tú dijiste que mi hermano no morirá; pero ahora él ha estado sepultado cuatro días. ¡Ojalá que hubieses venido antes de que yo te llamara, ya que entonces él no habría muerto!>>.

            Jesús contestó: <<Tu hermano no está muerto, sino que duerme, así que yo vengo a despertarlo>>.

            María respondió, llorando: <<Señor, de ese sueño él será despertado el Día del Juicio por el ángel de Dios sonando su trompeta>>. Jesús contestó: <<María, créeme que él se levantará antes (de ese día), ya que Dios me ha dado poder sobre su sueño; y en verdad te dijo que él no regreso muerto, ya que sólo está muerto el que muere sin hallar misericordia con Dios>>. María regresó rápidamente a anunciar a su hermana Martha la llegada de Jesús.

            Sucedió entonces que estaban reunidos allí a la muerte de Lázaro un gran número de judíos de Jerusalén, y muchos escribas y fariseos. Martha, habiendo oído de su hermana María de la llegada de Jesús, se levantó de prisa y salió corriendo, y entonces la multitud de judíos, escribas, y fariseos, la siguieron para consolarla, ya que ellos supusieron que ella iba al sepulcro a llorar sobre su hermano. Entonces, cuando ella llegó al lugar donde Jesús le había hablado a María, Martha dijo llorando: <<Señor, ¡ojalá que hubieses estado aquí, porque entonces mi hermano no habría muerto!>>.

            María entonces llegó llorando; así que Jesús derramó lágrimas, y dijo suspirando: <<¿Dónde lo habéis colocado?>>. Ellas respondieron: <<Ven y mira>>.

            Los fariseos se dijeron entre ellos: <<Ahora bien, este hombre, que resucitó al hijo de la viuda en Naim, ¿por qué dejó que este hombre muriera, habiendo dicho que él no morirá?>>.

            Habiendo llegado Jesús al sepulcro, donde todos estaban llorando, dijo: <<No lloréis, porque Lázaro duerme, y yo vengo a despertarlo>>.

            Los fariseos se decían unos a otros: <<¡Ojalá que tú durmieras así!>>. Entonces dijo Jesús: <<Mi hora aún no ha llegado; pero cuando llegue yo dormiré de manera similar, y seré despertado rápidamente>>. Entonces dijo Jesús: <<Retirad la piedra del sepulcro>>.

            Dijo Martha: <<Señor, el ya hiede, pues ha estado muerto cuatro días>>.   

            Dijo Jesús: <<¿Para qué entonces he venido aquí, Martha? ¿No crees tú en mi, que yo lo despertaré?>>.

            Martha contestó: <<Yo sé que tú eres el santo de Dios, Quien te envió a este mundo>>.

            Entonces Jesús levantó sus manos al cielo, y dijo: <<Señor Dios de Abraham, Dios de Ismael e Isaac, Dios de nuestro padres, ten misericordia de la aflicción de estas mujeres, y da gloria a Tu santo Nombre>>. Y cuando todos hubieron contestado <<¿Amén>>, Jesús dijo con voz fuerte <<Lázaro, sal de allí>>.



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