Entonces el que estaba muerto se levantó; y Jesús dijo a sus discípulos: <<¡Desatádlo!>>, ya que él estaba envuelto en el sudario con la tela sobre su cara, tal como nuestros padres solían enterrar (a sus muertos).

            Una gran multitud de los judíos y algunos de los fariseos creyeron en Jesús, ya que el milagro fue grande. Los que permanecían en su incredubilidad partieron y fueron a Jerusalén y anunciaron al jefe de los sacerdotes la resurrección de Lázaro, y cómo muchos se habían vuelto nazarenos; ya que así llamaban ellos a los que eran movidos al arrepentimiento a través de la Palabra de Dios que Jesús predicaba.

CAPÍTULO 194

            Los escribas y fariseos se aconsejaron con el sumo sacerdote para matar a Lázaro; ya que muchos renunciaron a sus tradiciones y creyeron en la palabra de Jesús, debido a que el milagro (de la resurrección de) Lázaro fue grande, viendo que Lázaro tenía conversación con los hombres, y comía y bebía. Pero como él era poderoso, teniendo seguidores en Jerusalén, y siendo dueño con su hermana de Magdala y Betania, ellos no sabían qué hacer.

            Jesús entró a Betania, a la casa de Lázaro, y Martha, con María, le sirvieron.

            María, sentada un día a los pies de Jesús, estaba escuchando a sus palabras, y entonces Martha le dijo a Jesús: <<Señor, ¿no vés que mi hermana no te cuida, ni te proporciona lo que debes comer (tú) y tus discípulos?>>.

            Jesús contestó: <<Martha, Martha, no te fijes en lo que tú deberías hacer; ya que María ha escogido una parte que no le será quitada nunca>>.

            Jesús, sentado a la mesa con una gran multitud que creía en él, habló, diciendo: <<Hermanos, sólo tengo un poco de tiempo para permanecer con vosotros, ya que está cerca la hora de que yo parta del mundo. Por lo tanto os traigo a la memoria las palabras de Dios dadas a Ezequiel el Profeta, diciendo: "Como que Yo, vuestro Dios, vivo eternamente, el alma que peca, morirá, peor si el pecador se arrepiente él no morirá sino que vivirá".

            Así que la muerte actual no es muerte, sino más bien el final de una larga muerte: así como el cuerpo se separa del sentido durante un desmayo, aunque tenga al alma dentro de sí, no tiene otra ventaja sobre los muertos y enterrados excepto ésta, que el (cuerpo) enterrado espera que Dios lo resucite, mientras que el inconsciente espera que el sentido regrese.

            Mirad, entonces, la vida presente que es muerte, al no tener percepción de Dios.

CAPÍTULO 195

            Los que crean en mi no morirán eternamente, ya que a través de mi palabra ellos percibirán a Dios dentro de ellos, y por lo tanto lograrán su salvación.      ¿Qué es la muerte sino un acto que la naturaleza hace por orden de Dios? Tal como sería si uno tuviera un pájaro amarrado, y detuviera la cuerda con la mano; cuando la cabeza desea que el pájaro se escape volando, ¿qué hace? Ciertamente que naturalmente le ordena a la mano que el pájaro se escape volando, ¿qué hace? Ciertamente que naturalmente le ordena a la mano que se abra; y así de inmediato el ave se escapa volando. "Nuestra alma>>, como dijo el Profeta David, "es como una golondrina liberada de la trampa del cazador", cuando el hombre vive bajo la protección de Dios. Y nuestra vida es como una cuerda con la que la naturaleza detiene al alma atada al cuerpo y el sentido del hombre. Por lo tanto cuando Dios desea, y

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