ordena a la naturaleza que abra, la vida se rompe y el alma se escapa a las manos de los ángeles a quienes Dios ordenó que reciban las almas.

            Que, entonces, los amigos no lloren cuando su amigo muere; ya que Dios así lo a querido. Pero que él llore sin cesar cuando él peque, porque (así) el alma muere, ya que se separa de Dios, la verdadera Vida.

            Si el cuerpo es horrible sin su unión con el alma, mucho más terrible es el alma sin la unión con Dios, el Cual con Su Gracia y Misericordia la embellece y vivifica>>.

            Y habiendo dicho esto Jesús dio gracias a Dios; y entonces Lázaro dijo: <<Señor, esta casa pertenece a Dios mi Creador, con todo lo que El me ha dado en custodia, para el servicio de los pobres. Por lo tanto, ya que tú eres pobre, y tienes un gran número de discípulos, ven tú a vivir aquí cuando de plazca, y tanto como te plazca, ya que el siervo de Dios te servirá y administrará tanto como se necesite, por amor a Dios>>.

CAPÍTULO 196

            Jesús se alegró cuando oyó esto, y dijo: <<¡Vé ahora qué buena cosa es morir! Lázaro ha muerto una vez solamente, y ha aprendido tal doctrina como no es conocida a los hombres más sabios del mundo que han crecido entre libros. Dios quiera que todo hombre muriera una vez solamente y regresase al mundo, como Lázaro, para que los hombres pudieran aprender a vivir>>.

            Juan contestó: <<Oh maestro, ¿me está permitido decir una palabra?>>

            <<Di mil palabras>>, respondió Jesús, <<porque tal como un hombre está obligado a dispensar sus bienes en el servicio de Dios, asimismo está él obligado a dispensar doctrina; y mucho más está él obligado (a hacerlo) si la palabra tiene poder para mover una alma a la penitencia, mientras que los bienes no pueden devolver la vida a los muertos. Así que es un asesino el que tiene poder para ayudar a un pobre y, como él no lo ayuda, el pobre muere de hambre; pero más grave asesino es el que por medio de la Palabra de Dios podía haber convertido al pecador al arrepentimiento, y no lo convierte, sino que se queda, como dice Dios, "como un perro mudo". Contra éstos dice Dios: "El alma del pecador que perece porque tú ocultaste Mi Palabra, Yo la requerir? de tus manos, oh siervo infiel".

            ¿En qué condición, entonces, están ahora los escribas y fariseos que tienen la llave y no quieren entrar, sino que impiden el paso a todos los que quisieran entrar a la vida eterna?.          Tú me pides, oh Juan, permiso para decir una palabra, habiendo escuchado 100,000 palabras mías. En verdad te digo, yo estoy obligado a escucharte 10 veces por cada una que tú me hayas escuchado. Y el que no escuche a otro, cada vez que él hable él pecará; ya que nosotros deberíamos hacer a los demás lo que nosotros quisiéramos para nosotros mismos, y no a los otros lo que a nosotros no nos gustaría recibir>>.

            Entonces dijo Juan: <<Oh maestro, ¿por qué no ha concedido Dios esto a los hombres, que ellos mueran una vez y regresen como Lázaro ha hecho, para que ellos puedan aprender a conocerse a si mismos y a su Creador?>>.





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