CAPÍTULO 197

            Jesús respondió: <<Dime, Juan; hubo un dueño de una casa que le dio una hacha perfecta a uno de sus sirvientes para que derribara el bosque que obstruía la vista de su casa.

            Pero el trabajador olvidó el hacha, y dijo: "Si el amo me diera una hacha vieja yo cortaría fácilmente la madera". Dime, Juan, ¿qué dijo el amo? Seguramente que él se enojó, y tomó el hacha vieja y lo golpeó en la cabeza, diciendo: "¡Tonto y estúpido! Te di una hacha con la cual pudiste haber derribado el bosque sin cansancio, ¿buscas tú esta hacha, con la cual uno debe trabajar con gran esfuerzo, y todo lo que se corta se desperdicia y no sirve para nada? Yo quiero que cortes el bosque de manera tal que el trabajo sea bueno". ¿Es eso cierto?>>. Juan respondió: <<Es ciertísimo>>. (Entonces dijo Jesús): <<Dijo Dios: "Como que Yo vivo eternamente, Yo he dado una buena hacha a cada hombre, la cual es la visión del entierro de un muerto. El que cuide bienes esta hacha elimina el bosque del pecado de su corazón sin dolor; por lo tanto ellos reciben Mi Gracia y Misericordia; dándoles el mérito de la vida eterna por sus buenas obras. Pero el que olvida que él es mortal, aunque una vez tras otra vé morir a otros, y dice: 'Si yo viera la otra vida, yo haría buenas obras', Mi ira caerá sobre él, y así lo afligiré con muerte tal que él nunca recibirá bien alguno". Oh Juan>>, dijo Jesús, <<¡cuán grande es la ventaja del que de la caída de los demás aprende a pararse sobre sus pies!>>.

CAPÍTULO 198

            Entonces dijo Lázaro: <<Maestro, verdaderamente te digo, que yo no puedo concebir la pena que merece el que una vez tras otra vé al muerto siendo llevado a la tumba y no tiene a Dios nuestro Creador. Ese, por las cosas de este mundo, las cuales él debería abandonar por entero, ofende a su Creador Quien lo da todo>>.

            Entonces dijo Jesús a sus discípulos: <<Vosotros me llamáis Maestro, y hacéis bien, ya que Dios os enseña a través de mi boca. Pero ¿cómo llamaréis a Lázaro? En verdad él es aquí maestro de todos los maestros que enseñan doctrina en este mundo. Yo ciertamente os he enseñado cómo deberíais vivir bien, pero Lázaro os enseñará cómo morir bien. Como que Dios vive, ante Cuya Presencia comparece mi alma, él ha recibido el don de la profecía; por lo tanto escuchad a sus palabras, las cuales son las verdad. Y tanto más deberíais escucharlo, como que vivir bien es vano si uno muere malamente>>.

            Dijo Lázaro: <<Oh maestro, te agradezco que hagas que la verdad sea apreciada, por lo tanto Dios te dará gran mérito>>.

            Entonces dijo el que escribe: <<Oh maestro, ¿cómo había Lázaro diciendo la verdad al decirte "Tú tendrás mérito, si tu dijiste a Nicodemo que el hombre no merece nada sino castigo?¿Serás tú, según eso, castigado por Dios?>>.

            Jesús contestó: <<Dios quiera que yo reciba el castigo de Dios en este mundo, ya que yo no lo he servido tan fielmente como yo estaba obligado a hacer.

            Pero Dios me ha amado tanto, por Su Misericordia, que todo castigo me es retirado, tanto que yo sólo seré atormentado en otra persona. Porque el castigo era adecuado para mi, ya que los hombres me han llamado Dios; pero como yo he confesado, no sólo que yo no soy Dios, como es la verdad, sino que también he confesado que yo no soy el Mesías, por lo tanto Dios ha alejado de mi el castigo, y hará que un malvado lo sufra en mi nombre, así que la vergüenza será sólo mía. Así que yo


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