CAPÍTULO 201

            Habiendo entrado Jesús al Templo, los escribas y fariseos trajeron ante él a una mujer acusada de adulterio. Ellos se decían entre ellos: <<Si él la salva, es contrario a la ley de Moisés, y así lo tendremos como culpable, y si él condena, es contrario a su propia doctrina, ya que él predica misericordia>>. Así que ellos vinieron a Jesús y dijeron: <<Maestro, hemos hallado a esta mujer en adulterio. Moisés ordenó que debería ser apedreada. ¿Qué dices Tú?>>.

            Entonces Jesús se inclinó y arrodilló y con su dedo hizo un espejo en el cual cada uno veía sus propias iniquidades. Como ellos todavía insistían en la respuesta, Jesús se levantó y, apuntando al espejo con su dedo, dijo: <<Aquél de vosotros que esté libre de pecado, que sea el primero en apedrearla>> Y otra vez él se hincó, formando el espejo.            Los hombres, al ver esto, salieron uno por uno, empezando por el más anciano, ya que ellos se avergonzaron al ver sus abominaciones.

            Habiéndose levantado Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, dijo: <<Mujer, ¿dónde están los que te condenaban?>>.

            La mujer contestó: <<Señor, ellos se han ido, y si tú me perdonas, como que Dios vive, yo ya no pecaré>>.            Entonces dijo Jesús: <<¡Bendito sea Dios! Vete en paz y no peques más, ya que Dios no me envió a condenarte>>. Entonces, estando reunidos los escribas y fariseos, Jesús les dijo: <<Decidme: si uno de vosotros tuviera cien ovejas, y perdiera una de ellas, ¿no iríais vosotros a buscarla, dejando a las 99? Y cuando él las encontrase, ¿no la podríais sobre vuestros hombros y, habiendo convocado a vuestros vecinos, les diríais: "Alegráos conmigo, porque he encontrado la oveja que yo había perdido"? Seguramente que lo haríais.

            Ahora decidme, ¿amará menos nuestro Dios al hombre, para quien él hizo el mundo? Como que Dios vive, asimismo hay alegría por un pecador que se arrepiente; ya que los pecadores dan a conocer la misericordia de Dios.

CAPÍTULO 202

            Decidme, ¿por quién es más amado el médico: por los que nunca han tenido ninguna enfermedad, o por aquéllos a quienes el médico ha curado de graves enfermedades?>>.

            Le dijeron los fariseos: <<¿Y cómo va a amar al médico el que está sano? Seguramente él lo amará sólo porque no está enfermo; y no habiendo tenido conocimiento de la enfermedad él sólo amará poco al médico>>.

            Entonces con vehemencia de espíritu habló Jesús, diciendo: <<Como que Dios vive, vuestras propias lenguas condenan vuestra soberbia, tanto como que nuestro Dios es amado más por el pecador que se arrepiente, que por los justos. Porque el justo no tiene conocimiento de la Misericordia de Dios. Así que hay más regocijo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente que por 99 personas rectas.

            ¿Dónde están los justos en nuestro tiempo? Como que Dios vive, grande es el número de los injustos, siendo su condición como la de Satanás>>.

            Los escribas y fariseos contestaron: <<Nosotros somos pecadores, así que Dios tendrá misericordia de nosotros>>. Y esto lo decían para tentarlo; ya que los escribas y fariseos consideraban el mayor insulto el ser llamados pecadores.


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