Entonces dijo Jesús: <<Me temo que seáis justos injustos. Porque si habéis pecado y negáis vuestro pecado, llamándoos justos a vosotros mismos, vosotros sois injustos; y si en vuestro corazón os consideráis justos a vosotros mismos, y con vuestra lengua decís que sois pecadores, entonces vosotros sois doblemente justos injustos>>.

            Entonces los escribas y fariseos al oír esto se confundieron y partieron, dejando a Jesús con sus discípulos en paz, y ellos fueron a casa de Simón el leproso, cuya lepra había limpiado y curado (Jesús). Los ciudadanos habían reunido a los enfermos en casa de Simón y le rogaron a Jesús que sanase a los enfermos.

            Entonces Jesús, sabiendo que su hora estaba cercana, dijo: <<Llamad a los enfermos, tantos como haya, porque Dios es Poderoso y Misericordioso para curarlos>>.

            Ellos respondieron: <<No sabemos que haya más enfermos en Jerusalén>>.

            Jesús respondió llorando: <<¡Oh Jerusalén, oh Israel, lloro por ti, porque tú no conoces a tu visitante! ¡Porque yo hubiera querido reunirte al amor de Dios tu Creador, como una gallina reúne a sus pollitos bajos sus alas, pero tú no quieres!. Así que Dios te dice esto:

CAPÍTULO 203

"Oh ciudad, de corazón duro y perversa de mente, Yo te he enviado a Mi siervo, con el fin de que él convierta a (la verdad de) tu corazón, y que arrepientas; pero tú, oh ciudad de confusión, has olvidado todo lo que Yo hice a Egipto y al Faraón por amor a ti, oh Israel. Muchas veces lloraste tú a Mi siervo para que él curase tu cuerpo de enfermedad, pero tú trataste de matar a Mi siervo porque él quería curar tu alma de pecado.

            ¿Quedarás tú sola, entonces, sin ser castigada por Mi? ¿Vivirás tú, entonces, eternamente? ¿Y te librará de Mis Manos tu soberbia? Seguro que no. Porque Yo traeré príncipes con un ejército contra ti, y ello te rodearán con fuerza, y de tal manera Yo te entregaré en manos de ellos que tu soberbia caerá al infierno.

            Yo no perdonaré a los ancianos ni a las viudas, Yo no perdonaré a los niños, sino que Yo os entregaré a todos al hambre, la espada, y la vergüenza: y el Templo, donde Yo he mirado con misericordia, lo desolaré Yo junto con la ciudad, tanto que vosotros seréis sólo una fábula, una ilusión y un proverbio entre las naciones. Así se está juntando Mi ira sobre ti, y Mi indignación no duerme">>.

CAPÍTULO 204

            Habiendo dicho esto, Jesús dijo otra vez: <<¿No sabéis que hay otros enfermos? Como que Dios vive, hay más pocos en Jerusalén que tienen sus almas sanas que los que están enfermos en sus cuerpos. Y para que conozcáis la verdad, yo os digo, ¡oh enfermos, en el nombre de Dios, que la enfermedad os deje!>>.

            Y cuando él hubo dicho esto, ellos fueron curados inmediatamente.

            Los hombres lloraron cuando oyeron acerca de la Ira de Dios sobre Jerusalén, y rogaron pidiendo misericordia, y entonces Jesús dijo: <<Dice Dios: "Si Jerusalén llora pro sus pecados y hace penitencia, caminando en Mis Caminos. Yo nunca más recordaré sus iniquidades, Yo no le haré nada


389