CAPÍTULO 213

            Habiendo llegado el día para comer el cordero, Nicodemo envío en secreto el cordero al jardín para Jesús y sus discípulos, anunciando todo lo que había sido decretado por Herodes por el gobernador y el sumo sacerdote.            Entonces Jesús se alegró en espíritu, diciendo: Bendito sea Tu santo Nombre, oh señor, porque Tú no me has separado del número de tus siervos que han sido perseguidos y matados por el mundo. Te agradezco, mi Dios, porque yo he cumplido Tu obra. Y volviéndose a Judas, le dijo: Amigo mío, por qué te quedas? Mi hora está cerca, así que ve y haz lo que tienes que hacer.

            Los discípulos pensaron que Dios estaba enviando a Judas a comprar algo para el día de la Pascua; pero  Jesús sabía que Judas lo estaba traicionando, has que, deseando partir del mundo, él habló así.

            Judas contestó: Señor, permíteme comer, e iré.          Comamos, dijo Jesús, porque yo he deseado mucho comer este cordero antes de que yo parta de vosotros. Y habiéndose levantado, él tomó una toalla y se la amarró a la cintura, y habiendo puesto agua en una palangana, él se puso a lavar los pies de sus discípulos.

            Empezando con Judas, Jesús llegó a Pedro: Señor, vas tú a lavar mis pies?.

            Jesús respondió: Lo que yo sé tú no lo sabes, pero lo sabrás después.

            Pedro contestó: Tú nunca lavarás mis pies.     Entonces Jesús se levantó, y dijo: Ni tú vendrás entonces en mi compañía en el Día del Juicio.Pedro contestó: No sólo lava mis pies, Señor, sino mis manos y mi cabeza.

            Cuando los discípulos fueron lavados y se sentaron a la mesa a comer, Jesús dijo: Yo os he lavado, pero no todos estáis limpios; ya que toda el agua del mar no lavará al que no crea en mí. Esto dijo Jesús, ya que él sabía quien lo estaba traicionando. Los discípulos se entristecieron por estas palabras, y Jesús dijo otra vez: En verdad os digo, que uno de vosotros me traicionará, de manera tal que seré vendido como un cordero; pero hay de él, porque él cumplirá todo lo que nuestro padre David dijo de ése, que "caerá en el hoy el que lo había preparado para otros".

            Entonces los discípulos se miraron unos a otros, diciendo con pena: quién será el traidor?.

            Judas dijo entonces: Seré yo, oh maestro?.     Jesús contestó: Tú lo has dicho quien será el que me traicionará, pero los once apóstoles no lo oyeron.Cuando el cordero fue comido, el Demonio vino a la espalda de Judas, y él salió de la casa, diciendo Jesús otra vez: Lo que has de hacer, házlo pronto.

CAPÍTULO 214

            Habiendo salido de la casa, Jesús se retiró al jardín a rezar, de acuerdo a su costumbre para rezar, doblando sus rodillas cien veces y postrándose sobre su rostro. Judas, entonces, fue al sumo sacerdote, y dijo: Si me dais lo prometido, esta noche entregaré en vuestras manos a Jesús, a quien buscáis: ya que él está solo con once compañeros. El sumo sacerdote respondió: Cuánto quieres?. Dijo Judas: Treinta monedas de oro. Entonces de inmediato el sumo sacerdote le contó el dinero, y envió un fariseo al gobernador para traer soldados, y a Herodes, y ellos dieron una legión de ellos, ya que ellos temían al pueblo; así que ellos tomaron sus armas, y con antorchas y linternas en estacas salieron de Jerusalén.


394